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Lo que comenzó en 2009 como una alternativa para generar ingresos terminó convirtiéndose en un emprendimiento con identidad propia. MiMorena, la marca creada por Leticia Pintos junto a su esposo Diego, ha evolucionado durante más de una década hasta consolidarse como un espacio donde el arte, el diseño y la personalización se unen para ofrecer piezas únicas.

En una entrevista en el streaming de Diario La Prensa, la emprendedora repasó el camino recorrido desde sus primeros pasos hasta el presente, donde las prendas intervenidas a mano y los accesorios personalizados son el sello distintivo de su trabajo.

De flores de tela a prendas intervenidas

Los inicios de MiMorena fueron muy diferentes a la propuesta actual. Pintos recordó que comenzó confeccionando flores de tela, que luego vendía casa por casa en Montevideo una vez finalizada su jornada laboral.

Con el tiempo incorporó flores de cuero y posteriormente comenzó a aplicarlas sobre morrales y otros accesorios. La constante búsqueda de nuevas ideas y la disposición para aprender permitieron que el emprendimiento creciera de manera progresiva.
Destacando que siempre existió la intención de ofrecer algo diferente y de adaptarse a los cambios sin perder la esencia artesanal.

Un proyecto que involucra a toda la familia

Desde sus comienzos, MiMorena ha sido un emprendimiento familiar. Leticia trabaja junto a su esposo Diego y, con el paso de los años, sus hijos también comenzaron a participar.

Camilo colabora en la realización de los contenidos publicitarios y Martín aporta su ayuda en algunas tareas vinculadas al proceso creativo, convirtiendo el proyecto en una actividad por toda la familia.

Volver a Salto y empezar otra vez

Después de vivir durante 13 años en Montevideo, regresó a Salto hace nueve años. El cambio significó comenzar prácticamente desde cero.

Reconoció que construir una nueva clientela fue un desafío importante, especialmente porque sus creaciones se caracterizan por el uso de colores intensos y diseños originales que requieren que el público se anime a probar propuestas diferentes.

El valor del trabajo artesanal

Detrás de cada prenda existe un proceso que muchas veces permanece invisible para quienes reciben el producto terminado.

La emprendedora explicó que una pintura puede demandar varias horas de trabajo y que cada diseño implica pruebas, planificación y dedicación antes de llegar al resultado final.

La clave está en disfrutar cada etapa del proceso creativo. Considera que esa pasión termina reflejándose en cada pieza y que los clientes logran percibir el cariño con el que fueron realizadas. "Lo que más me emociona es cuando la gente me dice que ve el amor que uno pone en las cosas".

La búsqueda permanente de nuevas técnicas

Aunque actualmente es reconocida principalmente por intervenir prendas, Mi Morena ha desarrollado trabajos sobre distintos soportes, desde cuadros y piezas de madera hasta murales.

Pintar siempre fue una pasión presente desde la infancia, aunque Leticia nunca realizó estudios formales de arte más allá de algunos meses de clases cuando era niña. Con el tiempo decidió animarse y transformar ese talento en parte central de su actividad.

Además de utilizar pinturas especiales para tela, continúa experimentando con nuevas técnicas. Una de las más recientes consiste en intervenir prendas de jean utilizando cloro para crear imágenes y efectos visuales, una propuesta que ha despertado gran interés entre sus clientes.

La emprendedora también comenzó a aceptar prendas que los propios clientes llevan para personalizar, dejando atrás el temor inicial de intervenir objetos ajenos. Según comentó, la respuesta ha sido muy satisfactoria.

Cada pieza busca conservar un rasgo distintivo. Aunque un diseño pueda repetirse, ninguna creación es exactamente igual a otra.

Las redes sociales como aliadas del crecimiento

Pintos recordó que cuando inició el emprendimiento las redes sociales aún no tenían el alcance actual. Hoy representan una herramienta fundamental para mostrar no solo los productos terminados, sino también el proceso de elaboración, aspecto que considera esencial para que el público valore el trabajo artesanal.

Los videos donde pinta con las manos o registra distintas etapas de creación generan gran interés entre sus seguidores y permiten acercar la experiencia creativa a quienes luego adquieren una prenda o un accesorio.

Un espacio a nuevos proyectos

Además de continuar innovando con sus diseños, Leticia reveló que muchas personas le consultan cuándo comenzará a dictar talleres. Si bien todavía no existe una fecha definida, reconoció que es un proyecto pendiente que espera concretar en el futuro para compartir los conocimientos adquiridos durante todos estos años de experiencia. Actualmente desarrolla su actividad desde su taller ubicado en Charrúa 2540, donde trabaja mediante coordinación previa. También difunde sus creaciones a través de las redes sociales bajo el nombre MiMorena Pintos.

El colibrí como símbolo

La emprendedora compartió una faceta más personal, su vínculo con los colibríes. Contó que considera a estas aves como un símbolo de buenos mensajes y que en su hogar suelen aparecer con frecuencia. Incluso relató que en dos oportunidades pudo sostener uno entre sus manos, una experiencia que describió como profundamente emocionante y que interpreta como una señal de esperanza y crecimiento.

Al finalizar dejó un mensaje dirigido especialmente a otras mujeres que desean emprender. Las invitó a dejar de lado los miedos, asumir los errores como parte del camino y animarse a perseguir sus proyectos. "Hay que disfrutar la vida. Si nos equivocamos, siempre podemos volver a empezar". 

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