Preocupan nuevas formas de adicción /
31 de mayo se conmemora el Día Mundial sin Tabaco
Cada 31 de mayo se conmemora el Día Mundial sin Tabaco, una iniciativa impulsada desde 1987 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) con el objetivo de concienciar sobre los efectos nocivos del consumo de tabaco y la exposición al humo ajeno. En 2026, el lema elegido “Desenmascaremos su atractivo: combatamos la adicción al tabaco y a la nicotina” refleja una preocupación creciente, la captación de nuevas generaciones mediante productos aparentemente inofensivos.
La campaña de este año advierte sobre las agresivas estrategias comerciales utilizadas por la industria tabacalera. Entre ellas destacan el uso de envoltorios atractivos, publicidad digital engañosa y la incorporación de sabores artificiales en dispositivos como cigarrillos electrónicos y bolsas de nicotina. Estas tácticas buscan seducir especialmente a adolescentes, generando una dependencia temprana que resulta difícil de revertir.
Un problema de salud pública que no deja de crecer
El consumo de tabaco continúa siendo una de las principales causas de muerte prevenible en el mundo. Se estima que provoca cerca de seis millones de fallecimientos anuales, cifra que podría superar los ocho millones hacia 2030 si no se refuerzan las políticas de control. Además de las consecuencias, el tabaquismo impacta negativamente en la economía familiar y en los sistemas de salud, incrementando el gasto público.
Efectos devastadores en todo el organismo
Fumar afecta prácticamente a todos los órganos del cuerpo. Es la principal causa del cáncer de pulmón y está vinculado a otros tipos de cáncer como los de laringe, boca, esófago, vejiga y páncreas. Asimismo, aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares al elevar la presión arterial y el ritmo cardíaco.
En el sistema respiratorio, el tabaco provoca daños severos como bronquitis crónica, enfisema y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). También reduce la fertilidad, puede causar disfunción eréctil y afecta la salud bucal y la piel, acelerando el envejecimiento.
Durante el embarazo, el consumo de tabaco incrementa el riesgo de abortos y complicaciones, además de afectar el desarrollo del bebé, que suele nacer con bajo peso.
Dejar de fumar, una decisión que cambia la vida
Abandonar el tabaco genera beneficios casi inmediatos. A las pocas horas, el organismo mejora la oxigenación; en días, se recuperan el gusto y el olfato; y en semanas, aumenta la capacidad física. A largo plazo, disminuye significativamente el riesgo de infarto y cáncer, hasta equipararse, con los años, al de una persona no fumadora.