Romina Matte Ritondale /
Una vida tejida entre la danza, el diseño y la creación colectiva
Hay personas cuya historia parece construirse a partir de múltiples hilos que, lejos de dispersarse, terminan formando una misma trama. La de Romina Matte Ritondale es una de ellas. Artista textil, diseñadora, bailarina de danzas africanas, directora del grupo Afolé, docente y madre, ha logrado convertir cada una de esas facetas en una expresión de una misma filosofía de vida, crear, compartir y construir comunidad.
Los primeros pasos en la danza
Su camino comenzó siendo apenas una adolescente. La danza apareció primero, cuando tenía entre 15 y 16 años, transitando distintas experiencias que fueron moldeando su formación. Pasó por el folclore, la gimnasia artística, la gimnasia aeróbica y los ritmos caribeños, siempre acompañando ese aprendizaje con viajes y capacitaciones. También participó en la estudiantina del Club Salto Uruguay, donde muy pronto dejó de ser solamente una participante para asumir el rol de coreógrafa.
El encuentro que cambió su camino
Fue en 2009 cuando encontró aquello que marcaría definitivamente su identidad artística, las danzas tradicionales de Guinea. Durante un viaje a Córdoba, Argentina, conoció por primera vez a un maestro africano y vivió una experiencia que recuerda como un punto de inflexión. Escuchar el sonido de decenas de tambores y aprender directamente de bailarines guineanos despertó en ella una conexión que todavía hoy define como irresistible.
Desde entonces viajó cada año para continuar formándose con maestros africanos que recorrían América compartiendo la cultura de su país. Esa búsqueda constante desembocó en 2013 en la creación de Afolé, grupo de danza y percusión africana de Guinea. El nombre fue elegido con la ayuda de la maestra guineana Marisa Cámara, quien tradujo la palabra desde el dialecto. Su significado es "comienzo", una definición que terminó representando perfectamente el nacimiento del proyecto.
Para Romina, la danza africana tiene un valor especial porque establece un diálogo permanente entre bailarín y percusionista. No se trata únicamente de ejecutar una coreografía, sino de construir un lenguaje compartido donde cada movimiento responde al tambor y cada golpe del tambor interpreta el movimiento del cuerpo.
De los bocetos infantiles al diseño textil
Mientras la danza ocupaba cada vez más espacio en su vida, otra pasión crecía en paralelo, la costura. Desde niña pasaba horas confeccionando ropa para sus muñecas con retazos de tela y materiales improvisados. Su madre, al advertir ese entusiasmo, le regaló una pequeña máquina de coser de juguete, un gesto que hoy recuerda como el primer impulso hacia su vocación.
A los 17 años comenzó a estudiar costura con la docente Dora Furtado. Durante el segundo año del curso reunió el valor para mostrarle algunos bocetos propios y confeccionar una camisa diseñada por ella misma. Ver esa prenda terminada fue el momento en que comprendió que el diseño textil sería parte fundamental de su futuro.
Veintitrés años vistiendo el carnaval
En 2003 realizó el vestuario de la murga La Porloca, una experiencia que describe como un verdadero examen. Desde entonces nunca dejó de trabajar para el carnaval, confeccionando vestuarios para diferentes agrupaciones de Salto y, años más tarde, también para conjuntos de Montevideo.
Más de dos décadas dedicadas al carnaval le permitieron comprender que el diseño escénico requiere mucho más que saber coser. Aprendió cómo inciden las luces, colores, el volumen sobre el escenario, conocimientos que incorporó gracias a la experiencia y también a su formación en teatro. Cada temporada significó un nuevo proceso de ensayo y aprendizaje, perfeccionando técnicas que solo el trabajo puede enseñar.
Pacha, mucho más que una marca de ropa
En 2010 nació Pacha, la marca con la que comenzó a desarrollar su propio universo creativo. Inicialmente surgió como un emprendimiento de ropa de diseño, con el tiempo fue creciendo hasta convertirse en un espacio mucho más amplio. Hoy reúne tres grandes áreas, la confección de prendas exclusivas, el diseño de vestuarios escénicos y la enseñanza de costura.
Romina define a Pacha como un "útero creativo", un lugar donde nacen proyectos y donde las personas encuentran un espacio para expresarse sin miedo. En sus talleres conviven jubiladas que desean aprender a confeccionar ropa para sus familias con jóvenes emprendedoras que buscan lanzar su propia marca.
Un taller donde también se construye
Durante la intensa temporada de carnaval, ese taller se transforma además en un espacio de trabajo colectivo donde varias mujeres comparten jornadas de hasta 16 horas diarias. Allí no solo se cosen vestuarios; también se construyen vínculos, se comparten preocupaciones y se generan redes de apoyo que trascienden lo laboral.
Romina no habla de logros individuales, sino de las personas que la acompañaron en cada etapa. Maestros, colegas y referentes conforman, según sus palabras, una especie de "altar" personal, recordándole que nadie se construye solo. Se define como un patchwork, una pieza confeccionada con retazos de experiencias, encuentros y aprendizajes.
La maternidad y el desafío de reinventar los tiempos
En 2015 llegó otro de los grandes cambios de su vida con el nacimiento de su hija Adelina. La maternidad implicó reorganizar tiempos y prioridades, especialmente en una profesión donde los meses previos al carnaval demandan una dedicación casi absoluta. Reconoce que muchas veces debió equilibrar el deseo de acompañar el crecimiento de su hija con las exigencias de un trabajo que puede concentrar cerca de 90 vestuarios en apenas un mes. Considera que su hija es el proyecto más importante de su vida y disfruta verla crecer entre telas, maniquíes y diseños, despertando una curiosidad que quizás algún día continúe el legado familiar.
Un legado que inspira a otras mujeres
Las invita a confiar en su intuición, a escuchar aquello que sienten profundamente y a animarse incluso cuando el entorno parece decirles que no. Está convencida de que la fuerza creadora nace precisamente de esa confianza interior y de la decisión de convertir las ideas en acción.