Vitamina D
Las vitaminas son sustancias que su cuerpo necesita para crecer y funcionar en forma normal. La vitamina D ayuda al cuerpo a absorber el calcio, uno de los principales elementos que constituyen los huesos. La deficiencia de vitamina D puede llevar a enfermedades de los huesos como la osteoporosis o el raquitismo. La vitamina D juega un papel importante en los sistemas nervioso, muscular e inmunitario.
Síntomas de un déficit en vitamina D
Si nos falta vitamina D lo más probable es que no notemos los síntomas en un primer momento. Es más, en ocasiones se atribuye la falta de esta vitamina a otros trastornos y afecciones, e incluso al simple envejecimiento. Ahora bien, uno de nuestros objetivos personales debería ser precisamente invertir en un buen envejecimiento, en una buena calidad de vida donde cuidar de nuestros procesos cognitivos, de la salud de ese cerebro que como un músculo fabuloso puede llegar a edades avanzas en buena forma.
Sintomatología está asociada a la hipovitaminosis D:
Cansancio, Debilidad muscular, Dolor de caderas y espalda, Problemas para concentrarnos, Pérdidas de memoria, Problemas para retener información nueva.
¿Cómo podemos cubrir nuestro déficit de vitamina D?
La industria farmacéutica y alimentaria, consciente también de esa relación entre el cerebro y la vitamina D, lanza al mercado productos enriquecidos con esta fuente dietética. Así, es más que común encontrar desde leche, yogures o incluso cereales donde ya está presente la vitamina D.
Fuentes de alimentos que tienen buenos niveles de vitamina D:
Tomar el sol todos los días durante media hora (evitando las horas centrales donde los rayos solares son perjudiciales), Salmones, Atún, Sardinas, Ostras, Queso, Leche, Huevos, Garbanzos, Almendras, Brócoli, etc.