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El crecimiento en el norte de la ciudad de complejos de viviendas, de apartamentos, de núcleos cooperativos y de viviendas particulares llevó a cientos o miles de salteños a vivir allí y a requerir servicios. Eso se potenció a partir de aquellas crecientes, fuertes, sobre todo la primera, de los años 2015 y 2016. A partir de lo cual también creció, por lógica, el tránsito desde esos espacios hacia el centro de la ciudad como motor económico y neurálgico de servicios, oficinas y todo el andamiaje público y privado.

La gente opta entonces por bajar por la Avenida Líber Seregni que es la continuidad de la Avenida Viera dado que es amplia, de doble vía, con cantero central. Pero la llegada de esta avenida se frena en Diego Lamas lo que obliga a doblar al este o al oeste para retomar Invernizzi u Osimani y Llerena.

Invernizzi es preferencial debido a que se la toma así rumbo al Hospital Regional Salto, pero antes, en Barbieri tiene semáforos y la salida y entrada de un nuevo hipermercado lo que dificulta la agilidad del tránsito por eso mucha gente opta por la calle que recuerda a los dos expertos educativos. Esa calle, de hormigón después de Barbieri, tiene momentos complicados de tránsito, no es preferencial y comienza a mostrar grietas por la enorme cantidad de vehículos que soporta todo el día, con eclosión en las horas pico.

Además agarra toda el agua que viene desde calle Uruguay los días de lluvia lo que amplifica el problema del deterioro. Quizás se podría pensar en darle preferencia a Osimani y Llerena para agilizarla, eso sí, hay que poner resaltos en las transversales sino nos va a salir más cara la salsa que los tallarines como dice el dicho popular.

No olvidemos también que los vecinos empiezan a ver como baja su calidad de vida ante tanto caño de escape a toda hora pues se nota el subido crecimiento de tráfico de esta arteria, que al decir de un veterano propietario de la zona, ya no es lo que era.

Las notas de nuestro Vespertino sobre la intranquilidad que viven los vecinos del barrio Dos Naciones, y aledaños, respecto a todo lo que generan motonetistas fuera de sí que lo único que hacen es correr con caños de escape libre y consumir todo lo que no deben activó reuniones y presencia de inspectores y policías en la zona, lo que siempre es bienvenido. Se ha visto toda una logística para evitar esto.

De todas formas hay que pensar que la Intendencia y el Ministerio del Interior gastan y gastan recursos que no deberían pues esto no debería suceder, pero pasa porque hay gente que ni siquiera piensa en la normativa y en las otras personas, solo en sus propias estupideces.

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