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Pocos meses atrás y en más de una oportunidad si mal no recordamos, desde estas páginas apelamos a la solidaridad de la población (por ejemplo colaborando con alguna peña solidaria que se hizo) para colaborar con la joven profesora de literatura María Laura Borges, que venía luchando con un cáncer muy complicado. Pues en la noche del domingo, recibimos la triste noticia que "Miri", como la conocían muchos, había fallecido. Se nos ocurre recordar que era muy joven (poco más de 40 años), que había nacido en Young pero cursó su carrera de profesorado completamente en Salto, donde también dictó clases y donde dejó muchísimos amigos y conocidos que hoy lloran su partida. Además escribía y había publicado poemas y, nada menos que Idea Vilariño, una vez que la escuchó recitar en un festival aquí en Salto (año 2001) demostró mucho interés en ellos.

Hace unos días, escuchamos a vecinos de la localidad de Campo de Todos quejarse porque venían en "una seguidilla de días sin una sola gota de suministro de agua". Ahora nos dicen que el problema fue solucionado. Pero, además, supimos que por allí anduvieron máquinas de la Intendencia arreglando un poco los caminos. Así que los vecinos están contentos. Bienvenido sea.

Seguramente en toda oficina que atiende público se deben presentar situaciones curiosas. También en las de la Intendencia, por supuesto. Una persona muy cercana a este caso que vamos a narrar, lo califica como “absurdo”. Resulta que un octogenario llegó y dijo que, como se había comprado determinado vehículo, necesitaba “un permiso para conducirlo”. Se le explicó entonces que lo que necesitaba era la libreta de conducir, ni más ni menos. Y el hombre se enojó: dijo que “a esta altura de mi vida es una barbaridad tener que sacar libreta“ y que además el vehículo va a permanecer guardado, “solo los días de cobro lo voy a usar, para ir a cobrar y volver a casa, así que con un permiso escrito en una hojita nomás ya alcanza”. Lo cierto, cuentan, es que se fue sacudiendo la cabeza, preocupado porque no había logrado su cometido.

Falta poco más de un mes todavía, pero ya hay gente que piensa en el retorno a clases. Es el caso de la abuela de un adolescente alumno de un liceo, que ayer nos hacía este planteo: “¿no se podrá lograr que las clases de Educación Física sean en la última hora del turno y no hacer ir a contra-turno a los chiquilines, a veces por 40 minutos?”. Su argumento es que “por más que se les otorga bono de ómnibus gratuito, es una complicación para algunas familias”. Da para pensarlo.

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