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La Departamental José Batlle y Ordóñez alcanzó un lugar destacado en la historia política de Salto al lograr seis mandatos municipales gracias al respaldo popular y a la sólida gestión de sus dirigentes. Armando Barbieri, Ramón J. Vinci y Eduardo Malaquina dejaron una huella profunda en el departamento, siendo electos en más de una oportunidad y contribuyendo, con su trabajo y personalidad, a moldear la identidad local durante años. Eduardo Malaquina, el último de ellos, provenía de un origen humilde, al igual que sus predecesores. Cursó sus estudios primarios en la escuela de Colonia Osimani, continuó en el IPOLL, donde participó activamente en la vida gremial, y más tarde ingresó a la Universidad, donde se recibió como Escribano Público. Su vocación pública lo llevó a ocupar la presidencia de la Junta Departamental, período en el que el legislativo comunal adquirió por primera vez su sede propia.

En la década de 1960 tuvo una participación clave al presidir la comisión que logró el acuerdo definitivo para que las Termas del Daymán pasaran a ser propiedad del Gobierno de Salto, un hecho de gran relevancia para el desarrollo turístico de la región.

La dictadura

Durante la dictadura, mantuvo una postura firme y coherente con los principios democráticos inspirados en Prudencio Vázquez y Vega. No colaboró con el régimen de facto ni participó en actos oficiales. En esos años, la actividad política se reducía a ámbitos muy restringidos, como homenajes en el cementerio, donde expresó su rechazo a la violencia imperante. En 1971 acompañó a don Ramón Vinci como su primer suplente, siendo su colaborador más cercano.

El plebiscito

En 1980 integró un reducido grupo de dirigentes que impulsaron la campaña por el “No” en el plebiscito constitucional, contribuyendo a una victoria histórica. Ese mismo año, junto al Dr. Solari, participó en la organización de una recordada visita del Dr. Tarigo a Salto, en una jornada marcada por el temor pero también por la esperanza.

Intendente

En 1984, tras una reñida elección, fue proclamado Intendente de Salto. Desde el inicio de su gestión priorizó la atención a la emergencia social, creando comedores populares y estableciendo en apenas una semana el primer hogar estudiantil liceal para jóvenes del medio rural. Su administración se caracterizó por un manejo responsable de los recursos, lo que permitió finalizar el período sin dificultades financieras. También impulsó la recuperación del pozo termal del Daymán, anticipando su importancia futura.

Luego de la derrota electoral de 1989, sufrió un deterioro en su salud que requirió una intervención quirúrgica a cargo del reconocido médico René Favaloro. Sin embargo, regresó a la vida política y en 1994 fue nuevamente electo Intendente, cargo para el que también fue elegido en 1999. Durante estos períodos, destacó por su compromiso con soluciones habitacionales para familias afectadas por inundaciones.

Su última etapa al frente de la Intendencia coincidió con un contexto regional adverso, marcado por dificultades económicas en países vecinos. A pesar de ello, logró consolidar una gestión ampliamente valorada, convirtiéndose en uno de los intendentes más populares del país. Su liderazgo fue clave para sostener el rumbo en tiempos de crisis.

Sus logros

Durante esos años se inauguraron importantes emprendimientos turísticos, como los hoteles cinco estrellas Los Naranjos, Horacio Quiroga y Barceló, que posicionaron a Salto a nivel internacional y generaron nuevas fuentes de empleo. Asimismo, se crearon los parques acuáticos Acuamanía y Quiroga, fortaleciendo la oferta turística local.

En el ámbito educativo y cultural, promovió la apertura de nuevos liceos, la construcción de la sede de la Universidad de la República en Salto y la puesta en marcha del CERP, permitiendo que muchos jóvenes pudieran formarse como docentes sin abandonar el departamento. También impulsó los primeros centros CAIF y programas del PIAI, ampliando la cobertura social.

A esto se suman obras de infraestructura y desarrollo urbano, como la renovación del centro de la ciudad, la construcción de la Terminal de Ómnibus, el Shopping Center, la instalación de fuentes en plazas y la reapertura del frigorífico Cybarán. Todo ello en un contexto económico nacional sumamente complejo, lo que resalta aún más la magnitud de su gestión.

Hace cinco años, el pueblo de Salto despidió con profundo pesar a un dirigente batllista ejemplar, un gobernante destacado y una persona recordada por su integridad y compromiso.

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