Estafas, mucha gente vulnerable
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Por Lic. Fabian Bochia
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ffbochia@hotmail.com
Un buen amigo, ocurrente, decía que si las mentes que se dedican al daño y la estafa se juntaran con la gente del GACH, aquel grupo asesor científico de verdaderos genios que ayudó que el Uruguay enfrentara la pandemia, hoy no habría enfermedades ni nada por el estilo.
Y es verdad, porque tienen cerebros realmente brillantes para el daño, para embaucar, para el robo. Recordamos justamente en tiempos de la pandemia algo que pasó acá en Salto y que luego salió en las policiales de nuestro Vespertino. Llamaron a una señora mayor, alguien, también hay que decirlo, había pasado el dato de que tenía dinero en dólares guardado en la casa, y se identificaron del "banco" y le dijeron que el dinero que tenía en su hogar estaba totalmente "contaminado de covid" y que iba a ir un "contador" a buscarlo para cambiarlo por dinero limpio, para evitar que siguiera exponiéndose al riesgo ella y su familia. La señora entró en pánico y juntó el dinero y se lo entregó al "contador" que fue vestido de saco y corbata y con portafolio. Obviamente el "contador" jamás volvió, el dinero tampoco.
Son tretas absurdas, obvias, pero que hacen que mucha gente caiga. Hace un tiempo supimos de la existencia en Montevideo de una organización de personas estafadas a través de la web, a partir de los cyberdelitos, lo que habla a las claras de que hay gente que cae, y no eran personas de ochenta años, algunos adultos jóvenes. Un varón decía que le llegaron mail que le parecieron tan auténticos que entregó sus datos confiado. Por ejemplo, equis nombre, arroba clientesbrou o algo similar que daba a entender que partía del Banco República, entidad que ha manifestado miles de veces que no le solicita claves a nadie y que no se deben entregar datos en tanto ante la duda es importante comunicarse a la entidad bancaria.
Hay que pensar también que mucha gente, más de lo que se piensa, seguramente personas mayores, tienen dinero en sus propios hogares porque no confían en el sistema bancario y así conllevan un riesgo. También es gente que vivió la crisis del año 2002 y el cierre de entidades bancarias entonces cree que lo mejor es el colchón, en la forma digamos de que entienden de cubrirse. Convengamos que también mucho se ha evitado, hace poco un taxista salvó a una señora que iba a sacar un préstamo para completar el dinero que un "abogado" le había solicitado para "salvar a su hijo" que había "chocado a una mujer embarazada y lo iba a salvar de la cárcel". Toda una patraña que no tiene ni pies ni cabeza pero que juegan con la sensibilidad de personas mayores, las estafan y las dejan hasta mal de la salud y endeudadas por una sarta de mentiras. Pero de todas formas como venimos diciendo, hay detrás datos que alguien de la familia, o con acceso a la familia, pueden ser amigos, vecinos, trabajadores de oficios que saben lo que pasa y tienen información de que hay plata en la vuelta. Lamentablemente eso se escapa y genera lo que genera.
Por eso todo lo que podamos hacer para bajar este nivel de problemas hay que hacerlo, advertir hasta el hartazgo porque esas mentiras, que muchas veces parten de celulares que se disparan desde las propias cárceles, no paran de hacer daño, de decir mentiras y noventa y nueve veces les dicen que no o los ignoran pero una vez alguien cae y es esa abuela que juntó unos pesitos, o que guardó el dinero de la venta de la casa de sus padres y termina angustiada ante tanto atropello y ante tanto delito.