Foro Internacional de Turismo y Gobiernos locales
- Por Alexander Fagundez - Edil de la CORE
Participar en un foro internacional puede convertirse en un acto meramente protocolar: asistir, escuchar discursos, cumplir una agenda y regresar. Pero también puede ser una oportunidad para aprender, comparar experiencias y traer nuevas ideas al territorio. Esa segunda mirada es la que debe orientar la participación de los representantes de Salto en ámbitos donde se discute el futuro del turismo y el desarrollo local. Como presidente de la Comisión de Turismo y Trabajo de la Junta Departamental, me tocó el privilegio de representar a la Corporación en el Primer Foro Internacional de Turismo y Gobiernos Locales, realizado en Treinta y Tres, con participación de la Intendencia anfitriona, el Ministerio de Turismo y la Oficina de Planeamiento y Presupuesto. El encuentro reunió autoridades y referentes de Uruguay y de distintos países de la región, entre ellos Argentina, Perú, Chile, Ecuador y Bolivia.
La importancia del Foro no estuvo solamente en la presencia de autoridades nacionales y departamentales. Su verdadero valor estuvo en poner sobre la mesa una discusión que muchas veces queda relegada frente a otras urgencias: cómo utilizar el turismo como una política de desarrollo territorial. Durante las jornadas se analizaron asuntos como la gestión territorial para el desarrollo turístico, la descentralización en América Latina, la seguridad de los destinos, el turismo deportivo y la sostenibilidad en áreas protegidas. También se presentaron experiencias de gobiernos locales y proyectos de integración regional, como la Copa Latinoamericana de Ciudades Turísticas Treinta y Tres 2027.
La presencia del ministro de Turismo, Pablo Menoni, junto a intendentes y representantes de gobiernos locales, permitió observar una realidad que debería ser tenida en cuenta: las oportunidades turísticas no aparecen por generación espontánea. Requieren planificación, infraestructura, coordinación institucional, promoción y capacidad para trabajar más allá de los límites políticos o administrativos.
Para Salto, esta discusión tiene una importancia particular. El departamento posee recursos que otros territorios desearían tener: termas, el río Uruguay, el lago de Salto Grande, patrimonio histórico y cultural, producción, gastronomía, eventos y una ubicación estratégica. Sin embargo, tener atractivos no alcanza. El desafío consiste en convertir ese potencial en productos turísticos competitivos, capaces de atraer visitantes, extender su permanencia y generar actividad económica.
Ese es, precisamente, uno de los aspectos que una mirada política responsable debería colocar en el centro del debate. Hablar de turismo no es hablar solamente de hoteles, excursiones o entretenimiento. Es hablar de empleo, inversión, infraestructura, comercio, gastronomía, transporte y oportunidades para emprendedores. Es hablar de desarrollo.
Y cuando se habla de desarrollo, también se habla de calidad de vida. Por eso resulta importante que quienes tienen responsabilidades públicas aprovechen instancias de capacitación e intercambio. Representar a Salto no significa ocupar una silla. Significa escuchar, preguntar, aprender y regresar con herramientas que puedan servir para mejorar las decisiones que se toman en el departamento.
La política departamental necesita recuperar una visión de largo plazo. Los gobiernos cambian y las coyunturas se modifican, pero determinadas políticas deben trascender los períodos electorales. El turismo es una de ellas. Salto necesita construir una estrategia turística que articule al sector público, los empresarios, los trabajadores, las instituciones educativas y la sociedad civil. Una estrategia que identifique prioridades, establezca objetivos y mida resultados. Y, sobre todo, que entienda que competir por turistas también implica competir por inversiones, empleo y oportunidades.
La participación en Treinta y Tres deja, entonces, algo más que una experiencia institucional. Deja la confirmación de que el mundo está avanzando y que los gobiernos locales tienen mucho para aportar, pero también mucho para aprender. Desde la Comisión de Turismo y Trabajo, reafirmamos el compromiso de seguir recorriendo ese camino: trabajo, capacitación, intercambio y vocación de servicio. Porque el turismo puede ser mucho más que una actividad económica para Salto. Puede convertirse en una política de desarrollo. Y aprovechar esa oportunidad no debería ser responsabilidad de un solo partido, un solo gobierno o una sola institución. Debería ser un compromiso de todos quienes creen que Salto puede crecer, generar empleo y ofrecer un mejor futuro a su gente.