Recordando a un médico intachable
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Por el Lic. Fabián Bochia
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fbochia@laprensa.com.uy
Fue un domingo 11 de enero, pero fue en el año 2009... Salto fue escenario de un crimen que estremeció a la comunidad médica y a la sociedad uruguaya en general: el asesinato del médico neurólogo Dr. Pablo Gaudín Camacho, un profesional destacado y respetado, conocido no solo por su labor clínica sino también por su compromiso social y liderazgo en el Hospital Regional de Salto, del cual había sido director en décadas anteriores.
Conocimos a Pablo en varias actividades siempre siendo un caballero intachable. Pero no fuimos paciente ni tampoco tuvimos una relación cercana, pero sí tenemos personas en nuestro círculo cercano que tenían una relación muy estrecha con este galeno. Esa gente pasó a vivir una situación de angustia horrible por la muerte de Pablo, por cómo fue la muerte de este hombre. Porque si se hubiera ido de este mundo por un siniestro de tránsito, aún con los pesares, o por una enfermedad de las que tanto abundan en nuestro entorno, se entendería, pero que una persona en su decisión haya quitado la vida de este maravillo ser humano sigue siendo una desgracia inentendible. Los que lo conocieron de cerca a Pablo dicen que no solo era afable sino que se involucraba con los pacientes al punto de familiarizarse con todo para solucionar. Un hombre de mediana edad dice que "un día en la cola del cajero empezó a darme recomendaciones y a decirme lo que tenía que hacer solo para ayudarme, era un muchacho sensacional que usaba la medicina para ayudar a los demás, era un tipo sano, bueno, y que le daba tiempo al paciente. Mirá, si llegaba y estabas tomando mate, en una visita, se sentaba a tomar mate con vos y tu señora, él era así, campechano, abierto. La angustia que viví por como murió me duró días, debe ser de las más grandes injusticias de esta ciudad", dice el hombre que hoy pasa largo los cincuenta años.
La muerte de Pablo también nos replantea el acceso a las armas, el respeto al rol del médico, el denunciar a tiempo las amenazas, porque hoy podríamos seguir disfrutando de su sonrisa, de su forma de ser, de su innegable humanismo.
Gaudín, de 51 años, había pasado la noche celebrando su cumpleaños junto a familiares y amigos. Tras culminar los festejos en la madrugada, alrededor de las seis de la mañana decidió dirigirse a la vivienda de un hombre que lo había estado amenazando de muerte por la supuesta responsabilidad del neurólogo en la atención que su esposa había recibido antes de fallecer. La relación entre el médico y este individuo —luego identificado por las iniciales S.S.— se había deteriorado progresivamente. El agresor atribuía a Gaudín, sin base probada, la muerte de su esposa tras una intervención médica, lo que generó una escalada de amenazas, incluso por llamada telefónica, contra Gaudín y otros colegas suyos.
Al llegar a la puerta del domicilio del agresor, Gaudín tocó el timbre para «dialogar y aclarar la situación». En ese instante, desde un balcón, el hombre sacó un revólver calibre 38 y le efectuó al menos dos disparos, uno impactando en el tórax y otro en la clavícula del neurólogo. Pese a que servicios de emergencia médica llegaron rápidamente y lo trasladaron a un centro asistencial donde fue intervenido quirúrgicamente, las heridas graves resultaron fatales y murió aproximadamente tres horas después del ataque.
El agresor (ahora fallecido), de 66 años y con antecedentes de amenazas, fue detenido en el lugar tras entregarse sin resistencia a la Policía. La Justicia ordenó que se le practicara una evaluación psiquiátrica forense y posteriormente fue procesado por homicidio con prisión preventiva, quedando recluido en la Cárcel Departamental de Salto.
El asesinato de Gaudín provocó una profunda conmoción en la comunidad médica, que respondió con llamados a la reflexión sobre la violencia en la relación médico–paciente. Diversas organizaciones médicas del país emitieron comunicados y planificaron paros y jornadas de protesta no solo para honrar la memoria del neurólogo sino también para exigir mayor seguridad y medidas que prevengan hechos similares en el futuro.