A 3 años de su partida /
El barrio recordó con emoción a Rubén “Papino” Ciocca
En la tarde de este lunes 9 de febrero, vecinos y amigos de la Comisión Vecinal del barrio Baltasar Brum y Cerro se reunieron (en Diego Lamas y Rep. Argentina) para rendir un sentido homenaje a Rubén “Papino” Ciocca, murguista y artista popular profundamente ligado a la vida del barrio. Fue un encuentro sencillo, sin estridencias, pero cargado de memoria, afecto y gratitud hacia quien dejó una huella imborrable entre los suyos.
A tres años de su partida, su presencia sigue latiendo en cada anécdota compartida, en cada abrazo cómplice y en el cariño sincero de quienes lo conocieron. La reunión se convirtió en un espacio para recordar su voz, su compromiso y su manera de habitar la comunidad, reafirmando que el recuerdo colectivo es también una forma de mantenerlo vivo.
El agradecimiento de su familia
Durante la jornada, su hija Marian expresó palabras de agradecimiento que resumieron el sentir del momento:
“Gracias por tanto amor. Si será todo tan maravilloso que sin anuncio de lluvia cayeron gotas y salió el arcoíris. A cada uno que se tomó el tiempo de estar presente, decirles gracias de corazón. El pecho inflado de orgullo siempre por papá, el pariente de todos ustedes. Gracias eternas”.
Sus palabras acompañaron el clima emotivo del encuentro, donde la memoria y el afecto compartido fueron protagonistas.
Una placa para el recuerdo
En el marco del homenaje se descubrió una placa recordatoria que resume en versos la esencia de quien fuera cantor, poeta y compañero:
El barrio te vio crecer, cantor, poeta, murguero,
de boliche guitarrero.
Militante, compañero, del tricolor escudero.
Con tu andar siempre cansino, mirada dulce y sonriente,
buen padre, sangre caliente, tu canto nunca fue en vano…
por los humildes, “Pariente”.
08/02/2026
Un legado que permanece
El homenaje no buscó solemnidades, sino reafirmar la cercanía que “Papino” cultivó durante su vida. Murguero, militante cultural y vecino comprometido, su legado permanece en el barrio que lo vio crecer y al que le entregó su voz y su tiempo.
Entre mates, recuerdos y emoción compartida, la comunidad volvió a demostrar que algunas presencias trascienden la ausencia: viven en la memoria colectiva y en el afecto que el paso del tiempo no logra borrar.