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La colectividad italiana ha dejado una huella indeleble en la ciudad de Salto, Uruguay, desde la llegada de los primeros inmigrantes en el siglo XIX. La Sociedad Italiana “Unione e Benevolenza” ha sido un pilar fundamental en la preservación de esa identidad y valores. Hoy, su presidente, Eduardo Supparo, trabaja incansablemente para mantener vivo el legado de sus antepasados y fortalecer el vínculo de la comunidad con sus raíces.

En una entrevista con La Prensa, Supparo compartió su visión sobre el presente y el futuro de la Sociedad Italiana, destacando los desafíos, logros y proyectos en curso.

Un legado familiar de servicio a la comunidad

Eduardo Supparo pertenece a una familia con una profunda tradición de compromiso social en Salto. Su abuelo fue uno de los fundadores del Club Remeros Salto y desempeñó un papel clave en la preservación del Teatro Larrañaga. Su padre, por su parte, tuvo una destacada participación en el ámbito deportivo y social, dejando una huella en diversas instituciones.

“Antes, nuestros abuelos y padres se dedicaban mucho más a la comunidad que lo que hacemos hoy”, reflexionó Supparo. “Había menos distracciones y un mayor sentido de pertenencia. Ahora cuesta mucho reunir gente para participar en actividades comunitarias”.

Esta realidad ha llevado a la Sociedad Italiana a redoblar esfuerzos para atraer nuevas generaciones. “Queremos que la gente vuelva a sus raíces italianas a través del idioma, la cultura y eventos comunitarios”, enfatizó.

La Sociedad Italiana: 150 años de historia y cultura

Fundada en 1861, la Sociedad Italiana nació como un punto de encuentro para los inmigrantes que buscaban mantener su cultura, idioma y costumbres en una tierra lejana. En 1875 obtuvo su personería jurídica y desde entonces ha sido un centro clave para la comunidad italiana en Salto.

Con el paso del tiempo, la Sociedad Italiana ha enfrentado distintos desafíos, incluyendo la disminución de socios y la necesidad de restauraciones en su edificio histórico. A pesar de ello, la institución ha logrado mantenerse activa con propuestas culturales, cursos de italiano y eventos sociales.

“Cuando asumí la presidencia en 2020, la pandemia nos golpeó fuerte. Perdimos fuentes de ingresos y se hizo difícil mantener la sede. Sin embargo, con mucho esfuerzo y la ayuda de colaboradores, hemos recuperado parte de nuestra estabilidad”, explicó Supparo.

Actualmente, la sociedad cuenta con casi 400 socios, duplicando la cifra que tenían hace unos años. “Queremos llegar a los 500 y luego a 1.000, porque creemos que nuestra cuota social debe ser accesible y basada en el compromiso con la comunidad”, agregó.

Proyectos de restauración y desafíos estructurales

Uno de los grandes objetivos de la actual directiva es la restauración del cielo raso de la Sociedad Italiana, que cuenta con pinturas de los hermanos Prati, reconocidos artistas que también realizaron trabajos en el Ateneo de Salto.

“El techo original era de tejas, pero con el tiempo sufrió filtraciones que dañaron las pinturas. Ahora lo tenemos cubierto temporalmente, pero necesitamos restaurarlo”, explicó Supparo.

Para ello, la sociedad está en contacto con expertos en restauración en Italia, buscando asesoramiento y posibles colaboraciones. También planean solicitar apoyo al Ministerio de Cultura y a la Intendencia de Salto. “Este es un patrimonio de toda la ciudad, no solo de los socios”, destacó Supparo.

Además, se está llevando adelante un plan de recuperación del patio interno, que incluye el cambio de baldosas y la pintura de la fachada. “Cada etapa que completamos nos acerca más a nuestro objetivo final”, afirmó con entusiasmo.

Un espacio de integración cultural y social

Más allá de la restauración edilicia, la Sociedad Italiana sigue ofreciendo actividades culturales y recreativas para la comunidad. “Contamos con tres coros: infantil, mixto y masculino. La música es una terapia que une a las personas”. También se realizan clases de bachata y encuentros bailables para fomentar la interacción social.

Uno de los pilares de la sociedad sigue siendo la enseñanza del idioma italiano. “No es obligatorio saber italiano para ser parte, pero conocer el idioma da una identidad especial. Por eso priorizamos los cursos de italiano”, señaló.

La institución también busca fortalecer el sentido de solidaridad entre sus miembros. “Antes, los inmigrantes italianos llegaron con una actitud de trabajo y esfuerzo, integrándose a la sociedad sin perder su identidad. Queremos recuperar ese espíritu de colaboración”, afirmó Supparo.

Mirando hacia el futuro: un llamado a la comunidad

Para Eduardo Supparo, el éxito de la Sociedad Italiana depende de la participación de la comunidad. “Queremos que más personas se acerquen, no solo para señalar problemas, sino para involucrarse y aportar soluciones”.

El presidente enfatizó la importancia de la perseverancia y el esfuerzo en cualquier proyecto. “En la vida, las cosas se logran con el segundo esfuerzo. El primero te impulsa, pero el segundo es el que te da el triunfo”.

A pesar de los desafíos, Supparo se muestra optimista sobre el futuro de la institución. “Quizás yo no vea los resultados finales de este trabajo, pero mi objetivo es dejar un camino recorrido para las próximas generaciones”.

Con una mezcla de historia, cultura y compromiso social, la Sociedad Italiana sigue siendo un faro de identidad para la comunidad de Salto. Su legado, forjado con el esfuerzo de generaciones, continúa vivo gracias a quienes creen en la importancia de preservar y fortalecer sus raíces.

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