La Masonería Femenina del Uruguay /
Un camino de autoconocimiento y transformación
Desde la sala de streaming del diario La Prensa, la serenísima gran maestra de la Gran Logia Femenina del Uruguay, María Estela Vieras, compartió una profunda conversación sobre los valores, objetivos y proyecciones de la masonería femenina. Con palabras serenas y una convicción luminosa, Vieras ofreció una mirada esclarecedora sobre una institución que, aunque muchas veces envuelta en misterio, trabaja activamente por el desarrollo ético, espiritual y social de las mujeres uruguayas.
Una filosofía de vida más allá del misterio
“La masonería es una filosofía de vida”, comenzó explicando María Estela Vieras. “Busca el perfeccionamiento de las mujeres que la integran, tanto intelectual como ético, moral y, sobre todo, espiritual”. La masonería femenina, añadió, se define como un camino de autoconocimiento: “Buscamos el conocimiento de uno mismo, el más cercano y, a la vez, el más difícil de todos los conocimientos”. En tiempos de cambio y crisis de valores, la masonería se presenta como un espacio de encuentro y reflexión sobre las virtudes humanas: la tolerancia, la solidaridad, el amor al prójimo y el trabajo por el bien común. Sus pilares libertad, igualdad y fraternidad sirven de brújula moral para sus integrantes, mujeres de todas las religiones y orígenes, unidas por el propósito de ser mejores personas.
Cómo acercarse a la logia
Para aquellas interesadas en ingresar, la Gran Logia Femenina del Uruguay ofrece un proceso de acercamiento accesible. “Normalmente se entra por recomendación de alguien que ya pertenece”, explicó Vieras, “pero también se puede escribir directamente desde nuestra página web manifestando el interés”. A partir de ese contacto, se inicia una serie de entrevistas personales. Más que conocimientos previos, lo que se busca es una disposición interior, el deseo genuino de perfeccionarse y de contribuir al bien común. “Basta con estar en la búsqueda de ser mejor persona”, “Esa es la verdadera aptitud que una mujer debe tener para entrar en la logia”. La masonería, asegura, no es un camino fácil. Exige disciplina, introspección y perseverancia. Sin embargo, en ese recorrido las mujeres se acompañan y fortalecen mutuamente, “Nos ayudamos, porque no es fácil ver en una misma lo que tan fácil señalamos en los demás. Pero entre todas nos empoderamos en la libertad de pensamiento y en la fraternidad”.
Presencia en Salto y en todo el país
La masonería femenina ya tiene una sólida presencia en el interior del Uruguay. En Salto, funciona la Respetable Logia Temis, establecida en 2022 y con sede en la Escuela Hiram. Actualmente, la Gran Logia Femenina del Uruguay cuenta con 34 logias activas y más de 1.100 integrantes. De ellas, 16 logias están en el interior y el resto en Montevideo. “En casi todos los departamentos hay una logia femenina”. La relación con la masonería masculina es de colaboración y respeto. Aunque las ceremonias rituales se realizan por separado, hombres y mujeres trabajan conjuntamente en proyectos de beneficencia, conferencias y actividades sociales. “Estamos muy agradecidas con la Gran Logia de la Masonería del Uruguay, que nos ha apoyado mucho, especialmente en el interior del país”.
El trabajo interno y la transformación personal
Uno de los conceptos más profundos abordados por la Gran Maestra fue el carácter iniciático de la masonería. “La iniciación despierta facultades latentes en el ser humano”, explicó. “Nos conecta con aquello que nos trasciende, generando estados de conciencia superior”. A través de la práctica ritual, las masonas buscan alcanzar una forma de iluminación semejante a la meditación oriental. “Nunca llegamos al conocimiento de la verdad absoluta, pero sí estamos en ese intento, y eso es transformador”. Los primeros en notar el cambio, asegura, son los familiares. “Ven una transformación paulatina. Lo que se transforma son los valores: la manera de actuar, de pensar, de relacionarse con los demás”.
Acción social y compromiso comunitario
La masonería femenina no se limita al trabajo interior. En los últimos años, la Gran Logia Femenina del Uruguay ha impulsado numerosos proyectos sociales y ambientales. Entre ellos, destaca una campaña nacional de reforestación: “En Chapicuy plantamos 200 árboles nativos. Este año llevamos 1.500 árboles plantados en todo el país”, comentó Vieras. El proyecto se realiza en conjunto con la ONG Plantatón y busca contribuir a la lucha contra el cambio climático.
Unidades carcelarias
Otro de los programas más significativos es el trabajo en unidades carcelarias, donde las masonas fomentan viveros de árboles nativos con la participación de personas privadas de libertad. “Estos proyectos tienen nombres como Esperanza o Renacer, y son simbólicos, porque significan una nueva oportunidad para todos”, explicó.
Comisión de Violencia de Género
Además, la Gran Logia cuenta con una Comisión de Violencia de Género, enfocada en asistir a mujeres víctimas en todo el país. El grupo realizó un extenso relevamiento publicado como documento de acceso libre en su sitio web con información sobre los centros de ayuda disponibles. “Ese trabajo no existía en Uruguay”. “Hoy incluso operadores jurídicos lo usan para orientar a mujeres en situación de violencia”.
Un espacio de libertad y pertenencia
El sentido de pertenencia, destaca Vieras, es fundamental. “Cada mujer aporta un valor. Todos tenemos algo que nos distingue, y la masonería permite unir esos valores individuales en un propósito común”. Esa unión, sostiene, enseña a buscar el bien general antes que el propio. “No es fácil, lleva su tiempo, pero al final se vuelve parte de una misma. La familia lo nota, los amigos lo perciben. Se trata de una transformación silenciosa pero profunda”.
Una invitación abierta
Durante su visita a Salto, Vieras mantuvo una reunión interna con integrantes locales, pero su principal propósito fue aprovechar la oportunidad de comunicarse con la comunidad. “No venimos a hacer un acto, sino a darnos a conocer. Queremos que más mujeres se acerquen y que pierdan el miedo. Entrar a la masonería es una elección libre. Y si alguien entra y siente que no es su lugar, puede irse sin problema. La puerta es estrecha para entrar, pero muy ancha para salir”. “Queremos llevar la luz masónica a más y más mujeres. A partir de los 21 años, cualquier mujer puede acercarse. Las recibiremos con los brazos abiertos”.
Más allá del mito
Detrás del velo de misterio que por siglos envolvió a la masonería, la conversación con María Estela Vieras revela una realidad concreta: un movimiento de mujeres que se forman, se apoyan y actúan con un propósito común. Lejos de lo esotérico, la Gran Logia Femenina del Uruguay aparece como una organización comprometida con el crecimiento personal y el servicio comunitario.