La pitaya /
Se abre camino como nueva alternativa productiva en la región
La pitaya, conocida popularmente como “la fruta del dragón”, comienza a posicionarse como una nueva alternativa productiva en la región de Concordia, Argentina. Se trata de una fruta tropical de aspecto exótico, pequeño tamaño y colores intensos, muy difundida en Brasil y otros mercados internacionales.
El interés por este cultivo surge en un contexto de transformación de la fruticultura regional. Durante muchos años, Concordia tuvo un fuerte desarrollo en la producción de arándanos, actividad que llegó a convertirse en un motor económico para numerosos productores. Sin embargo, el crecimiento de la producción internacional y la fuerte competencia global redujeron la competitividad del sector, provocando un retroceso en los últimos años. Ante esta realidad, varios productores comenzaron a explorar cultivos alternativos capaces de aprovechar la infraestructura productiva ya existente.
Infraestructura y experiencia productiva
Concordia cuenta con ventajas significativas para encarar esta reconversión. La región posee packing frutícola, logística desarrollada, cadena de frío instalada y productores con amplia experiencia en manejo de cultivos intensivos y control de heladas. En ese contexto, la pitaya aparece como una opción compatible con ese ecosistema productivo. Su implantación requiere miles de plantas por hectárea y un manejo agronómico adaptado a las condiciones locales, lo que abre nuevas oportunidades para el desarrollo frutícola.
Mercado, consumo y oportunidades
Uno de los desafíos será incorporar esta fruta a la canasta habitual de consumo. La producción local permitiría cosechar la pitaya en su punto óptimo de madurez, con mayor concentración de azúcares y mejor sabor que la fruta importada.
Un escenario que también mira Salto
La realidad productiva de Salto, atraviesa un proceso similar. El sector del arándano también enfrentó dificultades en los últimos años, lo que llevó a algunas empresas a evaluar nuevos caminos productivos. Según versiones extraoficiales, empresas salteñas que se dedicaban al cultivo de arándanos estarían proyectando una reconversión hacia la producción de cítricos. Este movimiento refleja una tendencia regional, la necesidad de diversificar la fruticultura para sostener la actividad y adaptarse a los cambios del mercado internacional.