Salto celebra la Semana de Harriague /
Y reafirma su identidad como cuna del Tannat
La ciudad de Salto se prepara para vivir una nueva edición de la Semana de Harriague, un evento que combina historia, cultura, gastronomía y vino, y que busca consolidar la identidad local en torno a una figura, Pascual Harriague, pionero de la vitivinicultura en Uruguay y responsable de la introducción del Tannat, la cepa emblemática del país.
La iniciativa, impulsada por el Centro Vasco de Salto, ha logrado consolidarse con el paso de los años como una de las principales celebraciones culturales del departamento. Luis Zaldúa, presidente de la institución, destacó que esta semana temática no solo recuerda la figura de Harriague, sino que también promueve el desarrollo cultural y turístico de la región. “Es un orgullo para los salteños ser la cuna del Tannat. Es algo que tenemos que defender”, subrayó Zaldúa, al tiempo que recordó el origen vasco del empresario, nacido en Iparralde, en el País Vasco francés, y llegado a Uruguay siendo muy joven en busca de oportunidades.
Un inmigrante que transformó la economía local
La historia de Harriague está profundamente ligada al desarrollo económico de Salto en el siglo XIX. Tras sus primeros trabajos en el país, encontró en el norte uruguayo el lugar ideal para desplegar su espíritu emprendedor. Desde sus inicios en saladeros y actividades vinculadas al cuero un conocimiento heredado de su tierra natal, logró construir un entramado productivo que incluyó bodegas, curtiembres y otras industrias. Su asociación con Saturnino Rives fue clave para potenciar este crecimiento. Juntos impulsaron emprendimientos que posicionaron a la región como un polo productivo relevante, con una fuerte conexión comercial con Argentina a través del río Uruguay. En ese contexto, Salto llegó a tener más vínculos con Buenos Aires que con Montevideo, lo que también influyó en su desarrollo cultural. “Había una integración natural en aquella época que hoy, paradójicamente, hemos perdido”, aludiendo a las actuales dificultades para una integración plena en el marco del Mercosur.
Una semana para revivir la historia y proyectar el futuro
La Semana de Harriague tiene su origen formal en 2019, cuando se celebraron los 200 años del nacimiento del empresario. Desde entonces, el evento ha crecido tanto en contenido como en alcance, incluso adaptándose durante la pandemia con actividades virtuales que permitieron una mayor difusión internacional. La programación de este año incluye una amplia variedad de propuestas. Entre ellas, se destacan exposiciones fotográficas, charlas técnicas, espectáculos artísticos, circuitos guiados y degustaciones de vinos, muchas de ellas en el Mercado 18 de Julio y en la histórica bodega Harriague. Uno de los momentos centrales será el homenaje en el cementerio central, donde descansan los restos del pionero, así como la plantación de un retoño del histórico árbol de guaviyú vinculado a su legado. También se desarrollarán seminarios sobre el Tannat y su evolución en Uruguay, con la participación de especialistas del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INAVI) y de la Universidad de la República. Además, la gastronomía tendrá un papel destacado, con propuestas de cocina vasca elaboradas por el propio Centro Vasco, reforzando así la conexión cultural que da origen a la celebración.
El vino como motor de identidad y desarrollo
Uno de los ejes centrales de la Semana de Harriague es la reivindicación del Tannat como símbolo nacional. Harriague fue el primero en industrializar la producción de vino en el país, marcando un antes y un después en la vitivinicultura uruguaya. En este sentido, Zaldúa destacó la importancia de mantener viva esta tradición y de seguir investigando y poniendo en valor el patrimonio histórico. Actualmente, se llevan adelante estudios sobre la bodega Harriague con el apoyo de la Universidad del País Vasco y la Universidad de la República, con el objetivo de comprender mejor su funcionamiento original y avanzar en su preservación. “Es un monumento que tenemos que cuidar y mejorar”, en referencia al sitio, considerado clave para la historia productiva del país.
Una mirada regional, hacia la comarca del Tannat
Otro de los aspectos relevantes del evento es su proyección regional. Parte de las actividades se desarrollarán en Concordia, Argentina, donde también existen antecedentes históricos vinculados a la llegada de la cepa Tannat. De hecho, según explicó Zaldúa, la variedad habría llegado primero a esa ciudad antes de ser implantada en Salto. Este dato refuerza la idea de una “comarca del Tannat”, una región vitivinícola que trasciende fronteras y que busca recuperar la integración histórica entre ambas orillas del río Uruguay. En esa línea, se han generado vínculos con bodegas y actores del sector en Entre Ríos, promoviendo actividades conjuntas y fortaleciendo una identidad compartida.
Reconocimiento institucional y proyección futura
La importancia de esta tradición también ha sido reconocida a nivel político. Recientemente, legisladores salteños impulsaron un proyecto para declarar oficialmente a Salto como “cuna del Tannat”, una iniciativa que ya ha tenido avances a nivel departamental. Este reconocimiento no solo apunta a reforzar la identidad local, sino también a posicionar a la región en el mapa del turismo enológico, un sector en crecimiento a nivel internacional. La Semana de Harriague se consolida como mucho más que una serie de actividades, es una apuesta por la memoria, la cultura y el desarrollo. A través de ella, Salto no solo recuerda su pasado, sino que también proyecta su futuro, con el vino como símbolo y motor de identidad. Con una agenda diversa y un fuerte respaldo institucional y social, la ciudad se prepara para una celebración que, año a año, gana protagonismo y reafirma el legado de un inmigrante que dejó una huella imborrable en la historia del Uruguay.