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El Banco Central del Uruguay (BCU) resolvió adelantar y profundizar el ciclo de reducción de la tasa de política monetaria, llevándola a 6,5%, en una decisión adoptada por unanimidad de su directorio. La medida, anunciada por su presidente, Guillermo Tolosa, responde a un escenario económico marcado por una inflación que se ubica por debajo de la meta oficial y una sostenida caída del precio del dólar, con impactos crecientes sobre sectores productivos y exportadores. El objetivo central del BCU es avanzar hacia una política monetaria más expansiva que permita corregir desajustes generados por este “sobrecumplimiento” inflacionario, que si bien puede parecer positivo, no resulta deseable cuando comienza a distorsionar otras variables clave de la economía. Entre ellas, el tipo de cambio, que ha mostrado una debilidad persistente y parece no encontrar un piso claro.

Generar mayor liquidez e intervenir si es necesario en mercado de cambio

Con la reducción de tasas, el Banco Central busca generar mayor liquidez en el mercado de dinero, reducir el stock de letras de regulación monetaria y normalizar el funcionamiento del sistema financiero. Desde la autoridad monetaria se indicó que esta senda continuará, y que, de no lograrse el objetivo, especialmente en lo relativo al comportamiento del dólar, el BCU no descarta intervenir directamente en el mercado de cambios para evitar movimientos abruptos y desordenados. La preocupación por el nivel del dólar no es menor. La baja sostenida de la divisa ha generado inquietud en sectores productivos nacionales y en el complejo exportador, que ven deteriorada su competitividad. Estas preocupaciones han sido planteadas tanto al BCU como al Ministerio de Economía, en un contexto donde los márgenes se estrechan y los costos internos mantienen rigideces.

Leve recuperación del dólar 

Tras el anuncio del adelantamiento de la reunión del Comité de Política Monetaria (Copom), el dólar mostró una leve recuperación. Ayer operó entre $37,70 y $38,00, cerrando en $37,80, aunque con una variación negativa respecto al cierre previo. En las pizarras del Banco República, la moneda también registró bajas, lo que confirma que el mercado aún no anticipa cambios significativos en la tendencia. Tolosa explicó que el riesgo actual es que la inflación, por primera vez, pueda descender por debajo del piso del rango de tolerancia del BCU, fijado en 3%. De concretarse ese escenario, la autoridad monetaria se vería obligada a intervenir en el mercado cambiario para evitar desalineamientos mayores.

Uruguay no escapa a la situación internacional

El contexto internacional también juega su papel. Desde diciembre, se observa una nueva ola de debilidad del dólar a nivel global, que ha afectado a la mayoría de las monedas de América Latina. A ello se suman factores locales, como la fuerte oferta de dólares asociada a la temporada turística, la caída del precio del petróleo y una mayor demanda por pesos uruguayos. El BCU descartó, además, la presencia significativa de capitales especulativos de corto plazo.

“Uruguay no es una isla”

Señaló Tolosa reconociendo que no es posible revertir tendencias globales, pero reafirmando el compromiso del BCU de evitar que su manifestación local ponga en riesgo las metas inflacionarias. No en vano, se trata de un conjunto de medidas inéditas: la mayor baja de tasas en un solo movimiento, el adelantamiento del Copom y la modificación del calendario de decisiones. Las expectativas inflacionarias, según encuestas del propio BCU, continúan alineadas con la meta oficial, lo que refuerza la apuesta del Banco Central por sostener el equilibrio entre estabilidad de precios, competitividad y actividad económica.

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