En economía un año exigente para Uruguay /
Se necesita crecimiento y políticas ante muchas expectativas
El contexto internacional, la situación regional, la política interna y el desempeño reciente de los principales indicadores configuran un panorama donde el crecimiento aparece como la clave para sostener la estabilidad y las políticas públicas.
Un mundo que acompaña, pero no garantiza
Según el último informe del Fondo Monetario Internacional, el crecimiento global podría sostenerse gracias a la inversión en tecnología, el apoyo monetario y fiscal y condiciones financieras relativamente favorables. Estos factores permitirían compensar los cambios en las políticas comerciales a nivel mundial. Sin embargo, el organismo advierte sobre riesgos importantes, como una eventual corrección de las expectativas tecnológicas y una escalada de las tensiones geopolíticas, elementos que podrían alterar ese escenario relativamente benigno.
La región: estabilidad sin empuje y una Argentina siempre imprevisible
En el plano regional, Brasil seguirá siendo una economía barata y de bajo crecimiento. Esto implica que no generará un impulso significativo para Uruguay, pero tampoco encenderá señales de alarma. Argentina, en cambio, volvería a crecer tras un año prácticamente estancado, aunque buena parte de ese repunte responde a efectos estadísticos. Si bien no se esperan grandes cambios en los precios en dólares, la experiencia reciente demuestra que desde el vecino país pueden surgir sorpresas, como ocurrió cuando Estados Unidos debió intervenir tras el fracaso de su plan económico.
Inflación baja, pero con costos ocultos
El cierre del año pasado dejó una señal que, aunque a primera vista parece positiva, encierra problemas. La inflación quedó por debajo de la meta oficial, ubicada en 4,5%, y se situó en torno al 3,7%. Este desvío “desde abajo” afectó al tipo de cambio real, que perdió competitividad y cerró muy por debajo de su promedio histórico. Esto impacta negativamente tanto en las cuentas públicas como en el mercado laboral, ya que un mayor salario real, sin suficiente crecimiento, termina presionando sobre el empleo.
Política monetaria y actividad económica en tensión
El artículo señala que el Banco Central ha priorizado casi exclusivamente el control de la inflación, dejando en segundo plano el crecimiento económico. Sin embargo, la actividad está prácticamente estancada desde comienzos de año y el empleo viene cayendo en términos desestacionalizados. Ante este escenario, se plantea la necesidad de acelerar la baja de la tasa de interés y de intervenir más activamente en el mercado cambiario para corregir los desequilibrios acumulados.
Crecer para sostener lo social
El gobierno apuesta fuertemente al crecimiento como fuente de recursos genuinos para financiar sus políticas fiscales y sociales. No obstante, las proyecciones hasta 2028 indican un crecimiento algo menor al previsto en el Presupuesto, lo que reduce el margen de maniobra. En respuesta, el Ministerio de Economía lidera la agenda con ajustes al régimen de promoción de inversiones, avances en la inserción internacional —como el ingreso al CPTPP y el acuerdo Mercosur–Unión Europea— y la preparación de reformas pro competencia.
Un rumbo en disputa
Aunque hoy predomina una línea económica moderada y previsible, existen tensiones internas, especialmente en temas laborales, tributarios y de seguridad social. El rumbo dependerá, en buena medida, de que la economía muestre resultados concretos. Si el crecimiento acompaña, la estrategia actual se consolidará; si no, ganarán fuerza las visiones alternativas dentro del propio oficialismo.