Tras cumplir condenas /
Pablo Goncálvez reside otra vez en Uruguay
El caso del primer asesino serial reconocido en la historia nacional vuelve a la agenda pública. Pablo José Goncálvez Gallareta, identificado por la Justicia como el primer asesino serial en la historia de Uruguay, se encuentra actualmente radicado en el país. De acuerdo a información reciente, el hombre fijó residencia en Punta del Este, en las inmediaciones de la zona conocida como “Los Dedos”, tras años de vida en libertad luego de cumplir su condena.
Nacido el 6 de marzo de 1970 en Bilbao, España, Goncálvez llegó a Uruguay siendo niño y creció en el barrio Carrasco de Montevideo. Integró ámbitos sociales acomodados y cursó estudios en Ciencias Económicas en la Universidad de la República, una trayectoria que contrastaría más tarde con los hechos criminales que lo llevarían a prisión. Entre enero de 1992 y febrero de 1993 perpetró tres homicidios que generaron una profunda conmoción en la sociedad uruguaya. Las víctimas fueron asesinadas por asfixia en distintos episodios que marcaron la investigación policial de la época.
Ellas
La primera, Ana Luisa Miller Sichero, de 26 años, fue hallada sin vida en la playa de Solymar el 1° de enero de 1992. Meses más tarde, el 20 de septiembre, Andrea Gabriela Castro Pena, de 15 años, fue asesinada utilizando una corbata que posteriormente sería considerada una señal distintiva en el caso. Finalmente, el 8 de febrero de 1993, María Victoria Williams Sanz (salteña), de 22 años y vecina del propio Goncálvez, murió tras ser engañada para permitirle ingresar a su vivienda.
Varias décadas
Tras la investigación judicial, Goncálvez fue detenido en Brasil y extraditado a Uruguay, donde recibió una condena de 30 años de prisión. Recuperó la libertad en 2016 tras cumplir la pena establecida por la Justicia. En los años posteriores a su liberación, su figura ha vuelto ocasionalmente a la discusión pública. En 2024 circularon versiones sobre su supuesta presencia en territorio nacional que generaron inquietud y especulación, aunque las autoridades confirmaron en aquel momento que se trataba de información errónea.
Y se reaviva el recuerdo
Su actual residencia en el país reaviva el recuerdo de uno de los casos policiales más impactantes de las últimas décadas, cuya repercusión trascendió lo judicial y dejó una huella persistente en la memoria colectiva.