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Termina una semana política de esas que dejan la sensación de que en Uruguay pasan muchas cosas… y algunas de ellas, además, pasan todas juntas.

En comercio exterior, el gobierno consiguió quedar innecesariamente mal parado con el anuncio —después relativizado— de ceder parte de la cuota de carne a Brasil. China se encargó rápidamente de recordar que no estaba de acuerdo con el procedimiento. Y ahí apareció la pregunta inevitable: ¿qué se buscaba? ¿Un gesto de buena vecindad con un competidor directo de Uruguay en un mercado fundamental? ¿Una señal política? ¿O simplemente se abrió una puerta antes de comprobar si del otro lado había alguien dispuesto a entrar? La buena noticia llegó con Indonesia, donde Uruguay logró avanzar en la habilitación de exportaciones de soja, trigo y cítricos. Y todavía falta la carne, que no es precisamente un detalle menor. En Cancillería, por las dudas, lo recuerdan.

¿Y ahora qué pasa en el puerto?

Superado —al menos formalmente— el conflicto en el Puerto de Montevideo, falta saber si la normalidad finalmente se instala o si apenas está tomando un descanso. La verdadera sorpresa, sin embargo, apareció después del acuerdo en Terminal Cuenca del Plata. Katoen Natie anunció que podría iniciar acciones contra el Estado si prospera la propuesta de Montecon para instalar una segunda terminal de contenedores, con una inversión anunciada de US$ 800 millones. Aquí el asunto deja de ser una simple pulseada empresarial. Está sobre la mesa un contrato de largo plazo, una concesión por 80 años y una inversión millonaria ya en ejecución. Si el Estado cambia las reglas del juego, habrá que explicar muy bien por qué. Porque en materia de reputación internacional, Uruguay tiene algo que cuidar que vale bastante más que cualquier conferencia de prensa: la palabra empeñada.

Punta se cambia el traje

Mientras tanto, Punta del Este comienza a sacarse el saco de entretiempo y prepararse para la temporada. El antiguo Conrad, luego Enjoy, avanza hacia su transformación en Fasano Península, con una apuesta por mayor lujo, gastronomía y público de alto poder adquisitivo. Regresa un chef uruguayo con experiencia internacional y desembarcan propuestas de cocina francesa e italiana. La renovación siempre es bienvenida. La incógnita será otra: ¿más lujo significa también menos movimiento? Puede ser. Aunque, como suele ocurrir, hay una variable que ayuda a cerrar cualquier discusión: si vienen menos personas pero gastan bastante más, la caja también sonríe.

De Mar del Plata al 2029

Luis Lacalle Pou pasó por IDEA, en Mar del Plata, y dejó un discurso que fue mucho más allá de los empresarios argentinos. Paciencia, prudencia, equilibrio. El presidente como factor de unión y no de separación. Firme con las ideas, suave con las personas. “Redondito el discurso”, comentó alguien por allí. Y sí, bastante redondito. Naturalmente apareció la comparación con Javier Milei. Mientras uno habló de institucionalidad, consensos y estabilidad, el otro cargó contra golpes de Estado y conflictos políticos. Diferentes estilos, diferentes tonos, diferentes mensajes. En Uruguay, además, nadie ignora que cada aparición pública de Lacalle Pou empieza a ser leída con el calendario 2029 debajo del brazo. Por ahora, dice presente sin apurarse. Una especie de precalentamiento político con traje de conferencia empresarial.

Botana y el fuego amigo

Y hablando de política, el senador Sergio Botana consiguió esta semana algo que ningún asesor recomienda: ponerle combustible a una discusión que ya tenía suficiente. Su afirmación de que el sueldo parlamentario no le alcanza para vivir generó una lluvia de críticas y obligó al Partido Nacional a mirar el incendio desde cierta distancia. Como comentó un analista: “Se echó nafta encima y se prendió fuego”. Difícil encontrar una metáfora más económica.

Y Malaquina volvió

En Salto, Marcelo Malaquina regresó al circuito político. Después de idas y vueltas, candidaturas que no fueron y expectativas vinculadas a la Intendencia, aceptó asumir como representante y coordinador de la Coalición Republicana ante el Congreso de Intendentes. Nunca es tarde para volver. Y menos en política, donde las puertas que hoy parecen cerradas suelen tener la curiosa costumbre de aparecer entreabiertas mañana. Por su parte, Carlos Albisu continúa recorriendo la gestión y, en la inauguración de la Expo Salto, puso sobre la mesa la recuperación y mantenimiento de los caminos rurales. Reconoció que falta mucho, pero marcó una diferencia respecto de administraciones anteriores. Como para confirmar que en política, si uno se descuida, puede terminar hablando de una cuota de carne por la mañana, de contenedores al mediodía y de una candidatura para 2029 antes de la cena. Uruguay, en definitiva, sigue funcionando así: todos mirando el próximo movimiento, mientras aseguran que todavía no están pensando en mover ninguna ficha.

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