Anotaciones Callejeras
Ayer se notaba que era el día en que comenzaban las clases. Bastaba darse una vuelta por las principales zonas comerciales de la ciudad (Centro, parte de la Zona Este…) para comprobarlo. Una señora que hacía compras en pleno microcentro, incluso nos decía que “está agobiante y estresante”. Bienvenido sea que haya muchas ventas, porque justamente estamos hablando en tiempos donde cientos y cientos de personas se lamentan del cierre de comercios y por ende de un desempleo preocupante.
Lo de ayer pasa además porque los uruguayos tenemos cierta tendencia a “dejar todo (en este caso comprar útiles para el inicio de clases) para última hora”. Hay otra cosa que también es muy cierta: la disposición de dinero. Algunos de los empleados que cobran los días 1 de cada mes, este mes cobraron el sábado 28, o sea el último día de febrero. Pero no todos. Hubo muchos que percibieron sus sueldos, o jubilaciones o pensiones, ayer 2. Entonces fue el día en que coincidió el arranque de cursos con el del movimiento comercial más fuerte.
Siguiendo con el tema, un comerciante del rubro papelería, nos contaba que “lo que más estoy vendiendo en este momento son cuadernolas”, y también nos confesaba que estaba viendo “un uso bastante excesivo de tarjetas de crédito”.
En fin… Lo cierto es que el inicio de clases provoca en la ciudad, todo un movimiento especial. No se trata solamente de que se llenen de niños y jóvenes los centros educativos; ese movimiento, o esa más nutrida presencia juvenil (y de quienes acompañan), se nota también en otros espacios de sus radios de influencia: los quioscos, las plazas, las paradas de ómnibus, etc.
Hablando de paradas de ómnibus, esta mañana recibíamos una queja de una vecina de barrio Saladero. Nos dice que si bien se han hecho intentos, nunca terminó de techarse la garita que se ubica allí en la costanera sur, la que está a pocos metros del frigorífico. “Tanto los días de frío y lluvia como los de sol intenso, da pena ver a la gente esperar el ómnibus a la intemperie…y pienso ahora con niños que van a clase, peor todavía”, nos decía.
Otra lectora nos enviaba la foto de un gran pozo en plena calle Diego Lamas, lo que constituye un gran peligro para motonetistas y ciclistas sobre todo. Y acompañaba la foto con este texto: “Disculpen la molestia; les escribo por el asunto pozos que hay en calle Diego Lamas entre Gutiérrez Ruiz y Bilbao. Principalmente hay uno grande y ya ha caído gente en moto, si fuera posible de que lo tapen… a quien corresponda. Muchas gracias”.