Anotaciones Callejeras
Un usuario del transporte interdepartamental manifestó su malestar por las situaciones de ruido que se repiten durante los viajes, pese a que varias empresas han colocado cartelería solicitando a los pasajeros utilizar auriculares y evitar molestias ocasionadas por celulares u otros dispositivos electrónicos.
Según expresó, el problema continúa siendo frecuente y, lejos de tratarse únicamente de jóvenes, muchas veces son personas adultas quienes no respetan estas recomendaciones. A ello se suma —señaló— el uso de celulares o tablets por parte de niños con el volumen alto, situación que genera incomodidad entre quienes buscan viajar en un ambiente tranquilo.
El pasajero recordó que durante la pandemia los guardas y funcionarios del transporte realizaban controles permanentes para asegurar el cumplimiento del uso del tapabocas, por lo que entiende que podría aplicarse un criterio similar en relación al respeto de las normas de convivencia dentro de las unidades.
Asimismo, planteó que en numerosas ocasiones son los propios pasajeros quienes deben solicitar silencio o moderación, lo que suele derivar en discusiones innecesarias y situaciones incómodas. En ese sentido, cuestionó a quién corresponde realizar el reclamo formal y quién debe garantizar el cumplimiento de las disposiciones existentes.
Finalmente, sostuvo que existen decretos y normativas del Ministerio de Transporte y Obras Públicas que regulan el comportamiento dentro del transporte de pasajeros, por lo que consideró necesario definir responsabilidades claras para asegurar el derecho al descanso y la tranquilidad durante los viajes.
En la edición de ayer, en esta misma columna, planteamos el problema de grandes y peligrosos pozos en calle Diego Lamas, cercanías de Gutiérrez Ruiz si mal no recordamos. Pues en la mañana de hoy, los mismos vecinos que nos habían hablado ayer, volvieron a comunicarse con nosotros, pero esta vez para decir, contentos, que el problema ya se había solucionado: procedió personal municipal a tapar los pozos.
Ojalá corrieran con igual suerte, pero en este caso con la garita de ómnibus, los vecinos de Saladero, barrio Constitución, barrio Los Olivos…También lo planteábamos ayer: a la garita de Pascual Harriague esquina costanera sur, le falta el techo desde hace buen tiempo. Y los días de lluvia o fuerte sol, se nota la falta.
Una persona nos decía ayer que hace muchísimo tiempo -según este hombre más de una década- que las clases no comenzaban sin una ola de calor mediante. “Mire que era matemático que empezaran las clases en medio de un calor insoportable…los gurises sufriendo con esas túnicas o camisas de terciopelo grueso, recién comprado…era una fija, pero este año tienen que agradecer que la naturaleza cambió”, nos decía quien además sostenía con firmeza que “olas de calor fuerte, este año ya no vuelven”.