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Lamentablemente murió Carlos Alberto Montaner, un gran periodista de origen cubano que luchó toda la vida contra la dictadura de los Castro. Descubrió primero que nadie el modelo de empobrecimiento y reclusión de la isla/cárcel a partir de lo cual fue dando pistas de lo que iba a pasar y de lo que se espera que pase, ahora quizás más cerca que nunca. Cuba es una dictadura vestida de gobierno del pueblo donde los que mandan la pasan bien y los de abajo la pasan mal desde siempre, en aras de un socialismo que solo reparte miserias, a la vista está. Ni hablar Venezuela que con su "Socialismo del Siglo XXI" expulsó ocho millones y medio de venezolanos pasados de hambre que se fueron a todos lados buscando sobrevivir. En fin.

Montaner explica que la caída de las dictaduras puede darse por una explosión popular que normalmente cuesta pues los servicios de inteligencia la desarticulan y el gobierno mete terror con cárcel, tortura, muerte y destierro y eso socava las bases de la revuelta. Pero también decía que no había que tener miedo a negociar con los dictadores para que salieran. Miremos lo de Maduro, si los yankees no se llevaban al innombrable seguía eterno pues en el único lugar que podía reinar y vivir bien era en la empobrecida nación bolivariana. Uno recuerda las estupideces de Chávez que algunos orientales aplaudían como que fuera Artigas. Pobre gente, aquella y esta. Pero Montaner iba al grano pensando en la necesidad de ir descomprimiendo la situación y decía que se podía dar un salvoconducto a la cúspide para que fueran aflojando y de apoco nombrar un gobierno de transición. Es lo que se podría hacer en Nicaragua donde Ortega y su mujer vienen desarmando la nación paso a paso pero ellos siguen en el poder; si hasta con la Iglesia Católica se han metido estos reos.

No es sencillo dar ese paso pero hay que darlo pues la gente sufre, hay presos políticos que dejan la vida en las mazmorras y si no se avanza en la negociación eso se consolida en décadas. Hay que pensar en el sufrimiento del pueblo. Pensemos en los pobres cubanos que merecen la democracia. Miremos los cubanos que están hoy en Uruguay, no hay uno que hable bien de su país y su sistema político. Son gente de pueblo amargada de hambre, soledad y dictadura que hoy se enfrenta a los profetas uruguayos de la izquierda que hablan de la libre determinación de los pueblos. ¿De qué libre determinación se puede hablar en Venezuela, Cuba o Nicaragua si al que alza la voz lo llevan de un plumazo a la cárcel? Es un razonamiento al menos cínico pero bueno, es lo que tenemos que soportar en más de una oportunidad.

Los mismos izquierdistas que en el Uruguay disfrutan del Parlamento, de la libertad de prensa, de la libertad de opinión y pensamiento son capaces de defender lo peor en aras de supuestos parentescos ideológicos.

Por otra parte asoma un tiempo que esperemos de cambio hacia la democracia en nuestro continente. Nos merecemos una América completamente libre como soñó Carlos Alberto Montaner y la verdad que hacia allá deberíamos ir. Porque los izquierdistas que disfrutan la democracia son capaces de destacar las dictaduras es una interrogante que solo algún psiquiatra podría revelar.

Veremos por ejemplo como se desenvuelve en las próximas semanas la Venezuela sin su principal dictador y cómo mueve las piezas Estados Unidos. Ojalá que el querido pueblo venezolano vuelva a los tiempos no tan lejanos de Carlos Andrés Pérez, un gran presidente, y erradique a los Chávez y Maduro para siempre pues no se merecen volver a vivir penurias como la actual.

 

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