Un año de la nada
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Por el Lic. Fabián Bochia
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fbochia@laprensa.com.uy
El discurso del Frente Amplio se agotó el día que ganó el ballotage, hasta ahí funcionó, luego fue una forma anodina de hacer la política liderada por un hombre como el profesor Yamandú Orsi que nadie niega sus buenas intenciones, pero que está lejos de liderar un proceso positivo.
Además se rodeó de operadores políticos que saben manejarse en las tinieblas, pasar informecitos para enchastrar a los otros pero a cara descubierta derrapan. Lo dijimos cuando asumieron los ministros, eran buena gente y nada más. Miremos lo de Fratti, una persona mayor sin paciencia, con falta de diálogo, con problemas de comunicación, enfrascado en hacer lo que quiere, lento para las reacciones, cuando el ministro del agro tiene que ser un articulador total. Y así con varios, o todos, salvo Oddone que sabe moverse en todos los escenarios y va manteniendo el escenario macroeconómico tranquilo, pero a ese nivel, se pagan los compromisos y se mantienen las expectativas inflacionarias. Pero ya vemos que en el día a día no saben administrar un conflicto, tuvieron meses la pesca parada con el problema de los buques sin salir al mar, el no cumplimiento de compromisos y un sector que se trancó. En Conaprole no cierran porque es cooperativa, si fuera una multinacional del sector alimenticio ya se había ido, y así lo hicieron varios por todo el andamiaje del país que complica a todos y se vive en conflicto permanente.
También se complican los tonos, Orsi es contemplativo y dialoguista, el secretario de Presidencia Sánchez algo y Jorge Díaz, el prosecretario, desborda soberbia, y siempre se ríe como que tiene un datito más para enchastrar al rival. Parece esos regímenes kirchneristas donde el insulto y el enchastre son parte de la forma de relacionarse con el adversario. Que le vaya bien.
El reparto de ministros también ha sido una forma de expresión política basada en la solidaridad de "compañeros y compañeras". Ahora empiezan a saltar las encuestas de la mala evaluación popular. No es mala, es la que corresponde a la inacción, a un grupo de personas armadas para dar manija y no mucho más, cuando llegaron al gobierno demostraron que no estaban preparados, que buscan planes ahora, que no tienen capacidad de ejecución y que priorizan el amiguismo a todo.
Ahora, ante la falta de logros concretos, el cierre diario de empresas seguramente van a atacar por el lado de las patrulleras y el contrato cortado con la empresa española Cardama para enchastrar todo lo posible al gobierno anterior y fundamentalmente a Luis Lacalle Pou. Algo que solo sirve a la clase política para tirarse munición gruesa. O el invento de crear un Ministerio de Justicia, cuando no hay rubros para Fiscalía y los jueces, pero que además no mejorará en nada la vida de los uruguayos. Serán más cargos para "los compañeros" que aplaudirán a rabiar, como aplauden a la dictadura cubana o al descerebrado de Maduro.
El Frente Amplio puso una cantante de tango al frente de la defensa de la nación, y así con varios. Políticamente está bien, pero queda la idea de que alcanza con decir "todas y todos" y hablar eternamente de los derechos humanos (solo para un lado) para entrarle al Estado en lugares de decisión.
De las promesas de campaña, cero a cero, y pelota al medio. Quedan cuatro años donde la izquierda va a preparar la elección y poco más, ensuciando todo lo posible a Lacalle Pou. El resto, esperar algo bueno de Oddone, que ayude el contexto internacional y raspar plata de todos lados como hicieron con el Fonasa y todos los ajustes, tipo OSE que han hecho por todos lados.