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La preocupación ya no es aislada ni circunstancial. Empresarios del sector comercial advierten que la denominada “competencia desleal” está afectando seriamente la rentabilidad de múltiples rubros en Uruguay. Así surge del Monitor de Opción Consultores, elaborado en base a entrevistas a directores y gerentes de empresas, donde aparece con fuerza la inquietud sobre las dificultades para sostener actividad, empleo e inversión en un contexto de crecientes asimetrías comerciales.

Pero si existe una zona donde esta realidad impacta con especial crudeza, es el Norte del país. Barracas, ferreterías y comercios vinculados a materiales de construcción enfrentan desde hace años una situación extremadamente compleja producto de las diferencias de precios con Brasil y Argentina. En muchos casos, los valores de productos esenciales presentan brechas imposibles de equiparar para el comercio formal uruguayo.

No es solo competitividad empresarial...

El problema no pasa únicamente por una cuestión de competitividad empresarial. Detrás de cada barraca o ferretería existen trabajadores, familias, transportistas, pequeños proveedores y economías locales enteras que dependen del movimiento comercial de frontera. Mientras el comerciante uruguayo afronta costos tributarios elevados, aportes sociales, tarifas públicas, cargas laborales y exigencias regulatorias, en países vecinos muchas veces los productos ingresan al mercado con estructuras de costos considerablemente menores. A ello se suma el contrabando hormiga y la circulación informal de mercadería, fenómenos que históricamente afectan al litoral y a departamentos fronterizos.

Empleo y consumo interno...

La consecuencia es visible: caída de ventas, menor rentabilidad y reducción de capacidad de inversión. En ciudades del Norte, donde el comercio constituye uno de los motores centrales de la economía departamental, la pérdida de competitividad termina repercutiendo también en empleo y consumo interno. Cuando una barraca vende menos, no solamente pierde el empresario; se debilita toda la cadena económica local.

Función estratégica

Además, las ferreterías y barracas cumplen una función estratégica en ciudades del interior. Son proveedoras de pequeños constructores, trabajadores independientes, productores rurales y familias que realizan mejoras en sus viviendas. Su debilitamiento afecta directamente el dinamismo económico regional.

Debate realista y simple

El debate debe abordarse con realismo y sin simplificaciones. No se trata de enfrentar consumidores con comerciantes. Es lógico que muchas familias busquen precios más bajos en contextos económicos difíciles. El verdadero desafío consiste en generar condiciones que permitan al comercio formal uruguayo competir con cierta equidad. Por eso las políticas de frontera no pueden limitarse exclusivamente a medidas temporales o parciales. El Norte necesita estrategias sostenidas de competitividad: reducción de cargas, estímulos tributarios inteligentes, mejora logística y mecanismos eficaces de control contra la informalidad.

Una óptica de descentralización

El tema también debe analizarse desde una óptica de descentralización. Muchas decisiones económicas nacionales se diseñan desde Montevideo, pero las consecuencias más duras suelen sentirse a cientos de kilómetros de la capital. El interior fronterizo requiere políticas diferenciadas porque enfrenta realidades distintas. Defender a barracas y ferreterías del Norte no implica proteger privilegios. Significa preservar empleo, actividad económica y arraigo local en departamentos donde sostener una empresa formal cada vez resulta más difícil. La frontera no puede convertirse en una línea donde lentamente desaparezca el comercio uruguayo formal.

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