Familias de La Amarilla /
Temen ser desalojadas de terrenos cedidos en comodato
Cinco familias del barrio La Amarilla, radicadas sobre calle Rambla Ceibal, viven momentos de profunda incertidumbre tras tomar conocimiento de que podrían ser desalojadas de terrenos municipales que, años atrás, les fueron cedidos en comodato por la administración del entonces intendente Andrés Lima. Los vecinos aseguran que construyeron sus viviendas con autorización municipal y que, durante años, invirtieron importantes sumas de dinero y esfuerzo personal para levantar hogares donde hoy residen junto a sus familias.
Ahora, temen perder todo lo construido
Uno de los residentes relató que hace aproximadamente cinco años recibió el permiso para instalarse y edificar en el lugar. Desde entonces, afirmó, trabajó intensamente para concretar la vivienda familiar. “Con mucho sacrificio y trabajo logramos levantar nuestra casa. En mi caso invertí más de 40 mil dólares. Vivo con mi esposa, tres hijos menores y un sobrino. Somos seis personas en el núcleo familiar”, expresó.
Versiones sobre un posible desalojo
Según sostuvo, hace cerca de un mes comenzaron a circular versiones sobre un posible desalojo de quienes ocupan predios municipales en comodato. La noticia, dijo, generó gran preocupación entre las familias de la zona. “Nos quieren dar el desalojo. Nos ofrecen una vivienda pequeña y precaria, pero no contempla nuestra realidad. Yo además tengo un almacén, que es la única fuente de ingreso para sostener a mi familia. Si tengo que dejar este lugar y no puedo continuar con el negocio, prácticamente quedaría en la ruina”, manifestó. Los vecinos afirman que nunca recibieron una notificación formal ni fueron convocados a entrevistas por parte de las autoridades departamentales. Señalan que tomaron conocimiento de la situación a través de comentarios de otras personas y de publicaciones difundidas en redes sociales e Internet.
Esperan respuestas de la Intendencia
Ante la incertidumbre, algunos de los afectados decidieron concurrir a la Intendencia en busca de respuestas. Allí, según indicaron, les plantearon dos posibles alternativas: aceptar una vivienda ofrecida por las autoridades o proceder a la demolición de las construcciones existentes. Las familias sostienen además que, desde su llegada al lugar, transformaron un espacio abandonado en una zona habitable y ordenada. Destacan que actualmente cuentan con servicios básicos como agua potable, saneamiento y energía eléctrica. “Esto antes era prácticamente un basural. Nosotros limpiamos, trabajamos y convertimos el lugar en un espacio digno para vivir”, señalaron.
Reclaman lograr la regularización
La posibilidad de perder sus hogares cayó “como un balde de agua fría”, admitieron los vecinos, quienes en los últimos días comenzaron a movilizarse con el objetivo de encontrar una salida negociada al conflicto. Entre sus principales reclamos figura la posibilidad de mantener las viviendas construidas o alcanzar algún mecanismo de regularización que les permita permanecer en el lugar. También procuran obtener una audiencia con el intendente Carlos Albisu para plantearle directamente la situación. “Queremos que el intendente venga, vea cómo vivimos y conozca el esfuerzo que hicimos durante todos estos años. Capaz que así puede surgir una solución”, expresaron.