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Un nuevo hecho delictivo ocurrido en Colonia Lavalleja volvió a encender la alarma entre los vecinos y, sobre todo, dejó al descubierto una problemática que va más allá del delito en sí: la indiferencia y el silencio que muchas veces rodean estas situaciones. En las últimas horas, una pareja trabajadora fue víctima del robo de su moto, sustraída nada menos que desde el interior de su propia casa. Se trata de personas que, como tantas otras en la zona, se levantan cada día con el objetivo de ganarse el sustento con esfuerzo, sacrificio y honestidad. Para ellos, el vehículo no era un lujo, sino una herramienta fundamental para la vida cotidiana y el trabajo.

El hecho generó profunda indignación, no solo por la audacia de los delincuentes, sino por lo que vino después. Según pudo saber La Prensa, ningún vecino cercano aportó datos concretos sobre lo sucedido. Nadie vio, nadie escuchó, nadie sabe. Incluso, personas de la zona que cuentan con cámaras de seguridad se habrían negado a facilitar imágenes que podrían resultar clave para la investigación, amparándose en que se trata de dispositivos de uso privado.

"Somos todos laburantes..."

Este comportamiento ha sido duramente cuestionado por allegados a la pareja damnificada, quienes consideran que esa falta de colaboración agrava aún más el daño sufrido. “Somos todos laburantes”, señalan, reclamando un mínimo gesto de solidaridad en un contexto donde la inseguridad afecta de forma directa a quienes menos tienen para perder.

"...cuando reina la indiferencia"

La sensación de desprotección crece cuando reina la indiferencia. Cuando nadie habla, cuando nadie se compromete, los delincuentes encuentran un terreno fértil para actuar con mayor impunidad. En contrapartida, quienes trabajan y se esfuerzan quedan librados a su suerte, viendo cómo el sacrificio de años puede desaparecer en cuestión de minutos. Porque no se trata únicamente de una moto. Detrás de ese vehículo hay tiempo, horas de trabajo, privaciones y sueños. Hay un proyecto de vida que se ve golpeado por un delito que, lamentablemente, se repite con frecuencia y que parece naturalizarse en algunos barrios.

"Callar también es ser cómplice"

Desde el entorno de las víctimas se remarca una verdad incómoda pero necesaria: callar también es ser cómplice. Mirar para otro lado no soluciona nada y, por el contrario, contribuye a que estas situaciones se repitan. Hoy le tocó a esta pareja; mañana puede ser cualquier otro vecino. Con la esperanza de recuperar el vehículo, se difundieron imágenes de la moto robada y se solicita la colaboración de la población. Quienes tengan información pueden comunicarse con Lorena Tavarez o Jesús Varese, o bien acercarse a la seccional policial más cercana, donde serán atendidos. Aportar un dato, por mínimo que parezca, también es una forma de ayudar al trabajo de la Policía.

En tiempos donde la inseguridad golpea fuerte, la solidaridad vecinal y el compromiso ciudadano se vuelven herramientas imprescindibles. Porque solo así será posible recuperar la tranquilidad perdida y evitar que el miedo y la indiferencia sigan ganando terreno.

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