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La tragedia ocurrida en la esquina de Avda. Enrique Amorim y Calle Juncal, en el barrio Fátima, conmocionó a la comunidad. Tras una violentísima "detención ciudadana", la vida de Joaquín llegó a un trágico final, lo que desató una ola de rumores y acusaciones falsas en las redes sociales que lo calificaban apresuradamente de adicto o delincuente. En diálogo con Diario La Prensa, Tamara , amiga cercana que compartió gran parte de su vida con él,  ofreció un emotivo testimonio para limpiar su memoria y contar la verdad tras los prejuicios.

Un ex militar, buen mecánico y amigo entrañable

Detrás de la dura realidad que vivía en la calle, Joaquín tenía un pasado y una profesión. Tamara relató a Diario La Prensa que él era un ex militar y un buen mecánico, recordado por quienes lo trataron como un joven sumamente respetuoso, educado y trabajador. "Era el mejor amigo de mi hermano; crecí con él en el barrio 8 de Octubre e incluso conviví un año entero con él", contó Tamara. Para su familia, Joaquín era una persona querida y apreciada, siempre dispuesto a tender una mano a cualquiera sin importar a quién fuera ni esperar nada a cambio.

Una infancia marcada por el dolor y la lucha contra la esquizofrenia

El relato de Tamara también saca a la luz la difícil historia de vida que arrastraba Joaquín. Desde niño sufrió maltrato familiar y el abandono de su madre, heridas emocionales que con el paso de los años fueron acumulándose hasta impactar seriamente en su salud. En el último año, Joaquín comenzó a atravesar un severo deterioro mental debido a la esquizofrenia, lo que lo llevó a una situación de calle. La enfermedad le provocaba delirios, persecuciones y desorientación. Tamara aclaró que, en contra de lo que se especuló en redes, Joaquín no era una persona violenta ni adicta , recordando incluso cómo rechazaba cualquier sustancia cuando convivía con ellos, , sino un hombre enfermo y vulnerable en busca de comida o un lugar para descansar.

La verdad frente a las mentiras de las redes sociales

Tras su muerte, en las redes sociales circularon versiones contradictorias que lo acusaban de supuestos intentos de robo o faltas en la vía pública. Tamara desmiente rotundamente estas acusaciones, recordando que Joaquín era una persona extremadamente tímida que apenas hablaba en voz baja al pedir ayuda. Además, señaló que en los videos que circularon del hecho no se observa nada de lo que se le acusa, y destacó la actitud de varios vecinos del barrio Fátima que intentaron defenderlo de los agresores. La historia que Tamara compartió con Diario La Prensa busca devolverle la dignidad a Joaquín: la de un hombre noble, de buen corazón y golpeado por la vida, que merecía asistencia y comprensión, y no un trágico e injusto final.

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