Observatorio Económico de la Universidad Católica del Uruguay (Campus Salto) /
El 14,3% de los jóvenes de entre 15 y 24 años no estudia ni trabaja
La Ficha Temática Socioterritorial “Jóvenes uruguayos fuera del sistema educativo y laboral”, correspondiente a noviembre de 2025, aporta nuevos elementos para comprender una problemática social que persiste en Uruguay. Este trabajo, fue elaborado por el Observatorio Económico de la Universidad Católica del Uruguay (Campus Salto) y forma parte de una serie de informes que presentan información relevante sobre el departamento de Salto y su contexto regional, abordando temas políticos, económicos y sociales.
El informe confirma un dato preocupante, una proporción significativa de la juventud uruguaya permanece al margen tanto del sistema educativo como del mercado laboral. Según la Encuesta Continua de Hogares del Instituto Nacional de Estadística correspondiente al primer semestre de 2025, el 14,3% de los jóvenes de entre 15 y 24 años no estudia ni trabaja. Esto equivale a unas 68 mil personas en todo el país, reflejando una realidad compleja que trasciende decisiones individuales y evidencia la existencia de obstáculos estructurales. Lejos de interpretarse como falta de interés o motivación, esta situación suele vincularse a dificultades concretas: problemas de acceso a la educación, escasez de oportunidades laborales y responsabilidades familiares que condicionan las trayectorias juveniles. Para muchos jóvenes, especialmente en contextos vulnerables, continuar estudiando o conseguir un empleo estable sigue siendo un desafío cotidiano.
Persisten las desigualdades de género
Uno de los rasgos más relevantes del fenómeno es la brecha de género. Aunque la situación afecta a varones y mujeres, estas últimas presentan cifras ligeramente superiores: el 14,8% de las jóvenes está fuera del sistema educativo y laboral, frente al 13,8% de los varones.
Detrás de estos porcentajes aparece un factor recurrente: la distribución desigual de las tareas de cuidado. Muchas jóvenes asumen responsabilidades domésticas o el cuidado de familiares hermanos menores, personas mayores o con discapacidad lo que limita sus posibilidades de estudiar o insertarse en el mercado laboral.
En algunos departamentos esta diferencia se profundiza de manera significativa. Rivera, por ejemplo, muestra una brecha particularmente marcada: mientras solo el 6,5% de los varones jóvenes se encuentra en esta situación, entre las mujeres el porcentaje asciende al 21,2%. Estos datos evidencian que las políticas de igualdad de género y el fortalecimiento de los sistemas de cuidados siguen siendo herramientas clave para reducir la exclusión juvenil.
El peso del territorio en las oportunidades
Las desigualdades territoriales constituyen otro elemento decisivo. Uruguay presenta contrastes importantes entre departamentos, con realidades muy diferentes según el lugar de residencia.
Cerro Largo registra el escenario más crítico: el 28% de los jóvenes está fuera del sistema educativo y laboral. Le siguen Artigas (27,8%) y Tacuarembó (21,7%). En el extremo opuesto, Montevideo (10,2%) y Lavalleja (10,7%) presentan las tasas más bajas.
Esto implica que un joven en Cerro Largo tiene casi tres veces más probabilidades de encontrarse fuera del sistema que uno en la capital. La explicación suele vincularse a factores como la menor oferta educativa en el interior, los costos de traslado, la escasez de empleo formal y una estructura productiva menos diversificada. Estas condiciones generan un círculo difícil de romper y condicionan el futuro de miles de jóvenes.
Barreras estructurales que explican la exclusión
Diversos factores contribuyen a esta realidad. Entre ellos destacan las barreras educativas, como la falta de centros de estudio cercanos, los costos asociados a la formación y la necesidad de incorporarse tempranamente al trabajo para sostener el hogar. También influye un mercado laboral restrictivo, con alta informalidad y empleos precarios que dificultan compatibilizar trabajo y estudio. La carga de cuidados que recae de forma desproporcionada en las mujeres constituye otra limitante.
La desigualdad territorial sigue siendo un condicionante decisivo: el lugar de nacimiento continúa influyendo fuertemente en las oportunidades disponibles, afectando el acceso a educación, empleo y desarrollo personal.
Un desafío para las políticas públicas
Especialistas coinciden en que revertir esta situación requiere políticas integrales y sostenidas. Fortalecer la oferta educativa en el interior, generar empleo juvenil de calidad, ampliar los sistemas de cuidados y reducir las brechas territoriales aparecen como ejes centrales para abordar el problema.
Los 68 mil jóvenes actualmente fuera del estudio y el trabajo representan un potencial humano considerable para el país. Su inclusión no solo implica mejorar sus trayectorias individuales, sino también fortalecer el desarrollo económico y social del Uruguay. El desafío es claro: derribar las barreras que hoy limitan sus oportunidades y construir un escenario donde la juventud pueda proyectar su futuro con mayores certezas.