“Nacho Ayuda” /
Cuando una vianda se transforma en esperanza en las calles de Salto
En las calles de Salto, donde el frío, el calor, el hambre y la indiferencia suelen convivir con historias invisibles, comenzó a gestarse una iniciativa que hoy conmueve y moviliza a toda la comunidad. Se trata de “Nacho Ayuda”, un movimiento solidario impulsado por Nazareno “Nacho” Estegiano, un joven emprendedor de viandas, acompañado por Luis Amaro, dirigente político y convencional nacional del Partido Colorado. Lo que empezó como una idea espontánea hoy se consolida como un proyecto con proyección social y humana.
La propuesta es simple en su forma, pero profunda en su contenido: preparar y repartir viandas a personas en situación de calle y a familias en contextos de extrema vulnerabilidad. Sin embargo, quienes integran “Nacho Ayuda” insisten en que no se trata solo de comida, sino de algo mucho más esencial, el encuentro, la palabra, la escucha y la contención.
Una idea que nace desde la calle
La historia de Nacho es el motor del proyecto. Años atrás, él mismo atravesó una situación de calle. Vivió el hambre, el frío y la soledad, experiencias que dejaron huellas profundas. Hoy, desde otro lugar, decidió transformar ese pasado doloroso en una herramienta para ayudar a otros.
“Sé lo que se siente estar ahí”, cuenta Nacho. “Por eso esto no es solo llevar una vianda. Es sentarse, hablar, mirar a la persona, hacerle sentir que importa”. Esa vivencia personal fue la chispa que encendió la iniciativa. Tras compartir la idea con Luis Amaro, encontró el respaldo necesario para darle forma y sostén.
Amaro destaca que la historia de vida de Nacho fue determinante para sumarse sin dudarlo. “Ver a alguien tan joven, que salió adelante y ahora quiere devolverle algo a la sociedad, es profundamente inspirador”.
Más que comida: humanidad y empatía
Cada recorrido nocturno o barrial de “Nacho Ayuda” deja al descubierto realidades que muchas veces pasan desapercibidas. Personas mayores abandonadas, mujeres sin trabajo que hace días no comen, personas con discapacidad expulsadas de sus propios hogares, familias enteras sobreviviendo en pasillos invisibles de la ciudad.
Uno de los casos que más impactó fue el de un hombre ciego, echado a la calle por su propia familia cuando dejó de ser “útil”. Otro, el de una mujer de más de 50 años que llevaba dos días sin probar alimento, no por adicciones, sino por falta de oportunidades laborales. Historias duras, que se repiten y que evidencian una problemática social compleja.
“Muchas veces juzgamos sin saber”. “Detrás de cada persona en la calle hay una historia de abandono, de violencia, de familias rotas. La vianda es el primer paso para acercarnos, para empezar a reconstruir”.
Recuperar la solidaridad perdida
Tanto Nacho como Amaro coinciden en que Salto fue históricamente un departamento solidario, donde el vecino ayudaba al vecino. Sin embargo, reconocen que esa cultura se ha ido debilitando con el tiempo, el ritmo acelerado de la vida y la desconfianza. “Antes la panadería del barrio daba el pan que sobraba, la verdulería compartía frutas, hoy eso se perdió”. “Queremos recuperar esa red humana”. Y parece que el mensaje está llegando. Gracias a la difusión en redes sociales, la iniciativa se volvió viral. Empresas, vecinos y personas de distintos departamentos del país comenzaron a ofrecer colaboración. Lo que empezó con dos personas hoy involucra a más de una decena de voluntarios activos.
Todo sirve, una consigna que convoca
Una de las claves del crecimiento de “Nacho Ayuda” es su filosofía abierta. No se exige dinero ni donaciones específicas. “Todo sirve”. Alimentos, ropa, útiles escolares, tiempo, difusión, cualquier aporte es bienvenido si nace del corazón.
El contacto se realiza principalmente a través de redes sociales, donde también se comparten videos y testimonios. Aunque algunos cuestionan la difusión, Nacho lo tiene claro: “No grabamos por mostrar, grabamos para que la gente vea que esto existe, que se puede hacer y que se sume”.
Un proyecto con mirada de futuro
El objetivo de “Nacho Ayuda” no termina en la entrega de viandas. La meta es reinsertar. Reinsertar a personas en la sociedad, en el trabajo, en la vida comunitaria. Para ello, sueñan con conformar formalmente una ONG, sumar profesionales como psicólogos y generar espacios de contención más estables.
Entre las próximas acciones se destaca una hamburguesa solidaria en Plaza 33, donde se intercambiará una hamburguesa por un útil escolar. Una iniciativa que apunta a aliviar otra de las grandes preocupaciones de los barrios más carenciados, la educación.
“Si uno quiere, puede”. “Esto empezó como una idea y en cuestión de horas ya era una realidad”.
Un llamado a la sociedad
“Nacho Ayuda” es, en definitiva, un llamado a despertar. A mirar al otro con empatía. A entender que nadie elige vivir en la calle y que muchas veces una conversación puede ser tan importante como un plato de comida.
Como resume Amaro, “El político, el vecino, todos tenemos que acercarnos a la realidad. Cuando escuchas las historias, la cabeza te cambia. Y ahí entendés que ayudar no es una opción, es una responsabilidad”.
En Salto, una vianda se convirtió en esperanza. Y esa esperanza sigue creciendo.