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La reciente muerte de un joven en Salto ha golpeado fuerte a la sociedad salteña. No solo por la pérdida irreparable de una vida, sino por las preguntas que deja abiertas. Según denuncias públicas de su familia, el desenlace estaría vinculado a una presunta falta de atención médica oportuna en el sistema de salud pública. Frente a un hecho así, el silencio no es una opción.

En la última sesión ordinaria de la Junta Departamental, durante la Media Hora Previa, el edil Héber Giménez tomó la palabra con profundo dolor, pero también con indignación y sentido de responsabilidad. Sus palabras no buscaron culpables inmediatos, sino algo mucho más necesario: que se mire de frente una realidad que el interior del país conoce desde hace años.

Cuando el Estado falla, el daño es irreversible

Lo primero, y lo más humano, es acompañar a la familia en este momento tan difícil. Ninguna explicación puede aliviar una pérdida así. Pero también es cierto que cuando una persona busca ayuda médica y no la recibe a tiempo, no estamos ante una simple fatalidad. Estamos frente a una posible falla del Estado. Y cuando el Estado falla, el daño es irreversible.

Faltan respuestas rápidas y sobran derivaciones

Este caso conmueve porque no parece ser un hecho aislado. En departamentos como Salto, las carencias del sistema de salud pública son conocidas: faltan recursos, faltan respuestas rápidas y sobran derivaciones. Mientras tanto, los minutos pasan. Y en medicina, los minutos muchas veces marcan la diferencia entre vivir y morir.

El caso del Tomógrafo...

Uno de los puntos más sensibles planteados en sala fue la situación del tomógrafo. El Hospital de Salto llegó a contar con un equipo nuevo, fundamental para diagnósticos urgentes. Sin embargo, ese tomógrafo fue retirado y trasladado al Hospital del Cerro, en Montevideo. Una decisión que volvió a dejar al interior en segundo plano.

Recursos concentrados en Montevideo

La pregunta es inevitable y legítima: ¿cómo se explica que los recursos más críticos sigan concentrándose en la capital, mientras en el interior se pierden oportunidades de diagnóstico temprano? ¿De qué equidad hablamos cuando un joven del interior no accede a la misma atención que alguien que vive cerca de los grandes centros de salud?

No es una discusión partidaria

No se trata de enfrentar hospitales ni departamentos. No es una discusión partidaria. Es una discusión sobre decisiones políticas y prioridades. Y cuando esas prioridades no contemplan al interior, las consecuencias no son números ni estadísticas: son personas, familias y dolores que quedan para siempre.

Explicaciones, transparencia  y cambios

Desde la Junta Departamental, el reclamo fue claro. No se busca juzgar ni condenar, pero sí exigir explicaciones, transparencia y cambios. Que este caso sea investigado a fondo. Que se determinen responsabilidades si las hubo. Que se revisen los criterios de asignación de equipamiento médico y la atención de urgencias en el interior del país.

Mirar hacia otro lado también es una forma de fallar

No se puede seguir naturalizando que las respuestas del sistema lleguen tarde. No se puede aceptar que las familias deban recurrir a la desesperación para ser escuchadas.  Por eso, el edil solicitó que sus palabras sean difundidas a toda la prensa, a la Dirección Departamental de Salud, al Directorio de ASSE, al Ministerio de Salud Pública y a los representantes nacionales del departamento de Salto. No como un gesto político, sino como un llamado claro y firme.

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