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Después de años de silencio industrial, una planta que forma parte de la historia productiva de Salto se prepara para volver a ponerse en marcha. Se trata del frigorífico Dayman Meat, antiguo establecimiento Bordenave, que avanza hacia su reapertura de la mano de inversores argentinos. Los primeros movimientos ya comenzaron y tienen un significado particularmente importante para quienes conocen la realidad de la industria frigorífica salteña: se está convocando a trabajadores que anteriormente se desempeñaron en la planta.

No es un dato menor. Significa que el proyecto procura recuperar no solamente las instalaciones, sino también buena parte del conocimiento y la experiencia de quienes durante años estuvieron vinculados a una actividad que llegó a tener fuerte presencia en el departamento.

Volvería a faenar ganado ovino

La planta se especializó en su momento en la faena de ganado ovino con destino a la exportación, con Brasil entre los mercados de referencia. La eventual recuperación de esa actividad abre una expectativa especialmente relevante para el sector ovino, los productores, transportistas y todos los servicios que se mueven alrededor de la industria frigorífica.

Para Salto, donde cada puesto de trabajo industrial tiene un peso significativo, la noticia trasciende las paredes del establecimiento. Una planta frigorífica funcionando significa trabajadores ingresando a sus turnos, camiones trasladando hacienda, productores colocando su producción, proveedores prestando servicios y dinero circulando nuevamente en la economía local.

Durante demasiado tiempo, esas instalaciones industriales quedaron convertidas en estructuras silenciosas, mientras se discutía una y otra vez cómo generar empleo y agregar valor a la producción. Por eso, cualquier iniciativa que implique recuperar capacidad industrial y volver a procesar producción salteña adquiere una importancia que va mucho más allá de una inversión empresarial.

Inversores convocaron a trabajadores

Los inversores argentinos han comenzado a dar los primeros pasos y la convocatoria a antiguos trabajadores constituye una señal concreta de avance. Aún restan definiciones y etapas por cumplir antes de que la planta vuelva a operar plenamente, pero la expectativa ya está instalada. Si el proceso logra concretarse, Dayman Meat podría volver a encender sus motores y transformar nuevamente ganado en producción, exportaciones y trabajo. Y para un Salto que necesita urgentemente recuperar su músculo industrial, que vuelva a funcionar un frigorífico no es una noticia menor: es una señal de que todavía hay quienes están dispuestos a invertir, producir y generar empleo.

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