Tirados a la basura…
La escena, ocurrida en el corazón de Salto, duele más allá de lo anecdótico. Decenas de libros arrojados a volquetas de basura en la intersección de calles Uruguay y Larrañaga no constituyen solo un acto de descarte material: representan, en esencia, un gesto de desprecio hacia la cultura, la memoria y el conocimiento. Que el hecho haya sido reportado por el portal La Guardia y rápidamente se haya viralizado en redes sociales revela que aún existe sensibilidad social ante este tipo de situaciones. Pero también deja al descubierto una pregunta incómoda: ¿cómo llegamos a naturalizar que los libros puedan terminar así?
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