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La política uruguaya tiene esa particularidad encantadora: oficialmente, aquí nunca pasa nada. Nadie está peleado, nadie piensa renunciar, nadie conspira y todos trabajan “con absoluta normalidad”. Pero basta detenerse cinco minutos en un pasillo de Torre Ejecutiva o del Palacio Legislativo para descubrir que la normalidad, en política, suele ser el nombre elegante que se le da al incendio cuando todavía no llegó a la puerta.

La caliente interna del FA

Por ejemplo, se vive un nuevo capítulo de la siempre entretenida interna frenteamplista. De un lado, los sectores más combativos y con mayor sintonía con el movimiento sindical. Del otro, quienes descubrieron que una cosa es reclamar desde la vereda y otra bastante distinta es administrar el tránsito cuando uno ya está sentado en el gobierno. El protagonista inesperado fue el conflicto del Puerto de Montevideo y la posibilidad de recurrir a la esencialidad. Mientras el ministro de Trabajo, Juan Castillo, mira el asunto con cautela, cuidando todo movimiento , que puede dejarlo enfrentado con sus propias bases, el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, lanzó una frase que en política equivale a dejar una cáscara de banana en medio del pasillo: si ese fuera el límite, Castillo renunciaría.

Nada como una probable renuncia para animar  la semana de gobierno.

Enseguida apareció Yamandú Orsi, especialista en el arte de bajar la temperatura sin que nadie pueda determinar exactamente quién había encendido la hornalla. Dijo que forma parte de la dinámica y que cada uno piensa con cabeza propia. Una frase razonable, que llevó a maliciosos a que el problema empieza cuando todas esas cabezas piensan cosas diferentes al mismo tiempo y desde el mismo gobierno. Por ahora, nadie se va. O, al menos, nadie dice que se va. Y en política, como en algunas familias, mientras no aparezcan las valijas en la puerta, todo puede seguir siendo  “diferencia de matices”.

No tocar a los compañeros o hay lío grande...

El asunto tampoco es menor. Sacar del gabinete al único representante comunista sería tocar una pieza delicada en un tablero donde ya existen diferencias sobre economía, política exterior y asuntos laborales. Demasiadas partituras para una orquesta que, se dice, "está perfectamente afinada" y los fueras de tonos se repiten una y otra vez...

Un saludo para "los compañeros" del PIT-CNT

Por las dudas, Orsi aprovechó el aniversario de COFE para enviar un abrazo general a los sindicatos, los movimientos sociales y al PIT-CNT. Una especie de “no se enojen conmigo, muchachos” pronunciado con la elegancia institucional correspondiente.

Lio en estacionamiento y amenazas varias 

Pero mientras en Torre Ejecutiva se intentaba evitar que alguien diera un portazo, en el Palacio Legislativo la gran polémica fue, literalmente, un auto. O mejor dicho, un auto que no dejaba salir a otro. La diputada cabildante Silvana Pérez Bonavita quedó en el centro de un episodio que para algunos fue gravísimo, casi digno de una comisión investigadora internacional, y para otros se resolvía con un simple: “Che, ¿podés correr el coche?”.  Su compañero de bancada, Álvaro Perrone elevó el tono y pidió sanciones severas, vinculando el episodio con el clima político que se vivía mientras se discutía la Rendición de Cuentas ...

Perrone amenazado...

Recordando,  amenazas recibidas por otros legisladores, el cabildante se quejó de que también a él lo han amenazado y robado... Sin embargo, versiones  “en estricto off”, se aseguró que no sería la primera vez que un vehículo particular aparece estacionado donde corresponde a los autos oficiales. La investigación dirá quién tenía razón. Mientras tanto, el episodio ya logró lo que toda buena polémica parlamentaria necesita: versiones cruzadas, indignación, silencio y gente que jura saber o que pasó, aunque no haya estado allí.

El encuentro de los progresistas preocupados y el  avance de la derecha

Montevideo se transformó en capital regional de  los "progresistas de izquierda" del Continente. Conferencias y abrazos protocolares. Llegaron legisladores, expresidentes, dirigentes y figuras internacionales para debatir sobre democracia, población, derechos humanos, desarrollo y el futuro de América Latina. Carolina Cosse, Alejandro Sánchez, Lucía Topolansky y varios legisladores  compartieron agenda con figuras regionales como Axel Kicillof y referentes políticos de distintos países. Mucho debate, muchas fotos, muchas delegaciones y, seguramente, unas cuantas conversaciones reservadas lejos de los micrófonos. Porque los discursos se pronuncian en los salones, las declaraciones se hacen ante las cámaras, las decisiones, al menos algunas, siguen cocinándose donde siempre: en los pasillos. Y de lo que se habla allí,  no trasciende.  Pero se comenta...

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