El imperdonable error de Gerardo Caetano
-
Por Jose Pedro Cardozo
/
director@laprensa.com.uy

En el marco del Bicentenario de la Declaratoria de la Independencia, Presidencia de la República difundió un documental titulado “25 de agosto de 1825”. En él participó, entre otros, el historiador Gerardo Caetano, figura habitual de los debates sobre nuestra historia. Pero lo que debía ser una contribución académica para enriquecer la memoria colectiva terminó convertido en motivo de indignación y controversia.
Caetano, al intentar explicar las disputas sobre las fechas que marcan el nacimiento de la nación, incurrió en un error grosero que afecta directamente a la figura de Fructuoso Rivera, primer presidente constitucional del Uruguay y caudillo fundacional del Partido Colorado.
El historiador afirmó en el audiovisual que, el 25 de agosto de 1825, Rivera estaba “del otro lado”, es decir, junto a las fuerzas de Lecor bajo la bandera del Imperio del Brasil. Para Caetano, esa circunstancia explicaría por qué a los colorados les resultaba “muy difícil” defender aquella fecha como el día de la independencia nacional. Sin embargo, la afirmación es históricamente incorrecta. Porque, si bien es cierto que Rivera había combatido en filas brasileñas tras la derrota artiguista, también lo es que pocos meses antes de la Declaratoria, el 29 de abril de 1825, se había producido el célebre Abrazo del Monzón. Allí, Juan Antonio Lavalleja logró convencer a Rivera y sus hombres de sumarse a la cruzada libertadora de los Treinta y Tres Orientales. Desde ese día, Rivera combatió junto a las fuerzas patriotas.
Caetano debió reconocer, ante la presión de las críticas, que cometió un “error” en su exposición. Pero la gravedad de lo sucedido excede la anécdota. Un historiador invitado a un documental oficial en el marco de una efeméride tan sensible como el Bicentenario, no puede confundir o deformar un hecho histórico central, y menos aún cuando involucra a una de las figuras fundacionales de la República. Su equivocación no es menor: mancha la memoria de Rivera, alimenta lecturas sesgadas y deja la impresión de que la historia puede narrarse con descuidos inadmisibles.
El Partido Colorado, reaccionó con firmeza. Y con razón. No se trata de un capricho partidario ni de un intento de apropiación del pasado, sino de la defensa de un legado. Rivera, con todas sus luces y sombras, representa un pilar fundamental en la construcción del Uruguay independiente. Fue el primer presidente constitucional, el organizador del ejército nacional y un actor clave en el nacimiento del Estado oriental. Reducirlo, por un error o por descuido, a la caricatura de “estar del otro lado” el 25 de agosto de 1825 es, sencillamente, inadmisible.
La polémica también expone un problema más profundo: el riesgo de que la historia, en lugar de enseñarse con rigurosidad, se transforme en un terreno de disputas ideológicas y relatos acomodados. El Bicentenario debería ser una oportunidad para unir a los uruguayos en torno a su memoria común, no para sembrar dudas ni alimentar viejas heridas partidarias. Si desde un documental oficial se deslizan errores tan groseros, ¿qué mensaje se le da a las nuevas generaciones que hoy aprenden la historia en las aulas?
La historia no admite ligerezas. Mucho menos cuando se trata de fechas y personajes que forjaron la nación. Caetano, como académico, tiene la obligación de la precisión. Su reconocimiento posterior del error no borra el daño causado. La palabra de un historiador con su visibilidad pesa, y sus deslices se convierten en “verdades” repetidas en debates públicos y hasta en las redes sociales. El país no necesita relatos contaminados por descuidos o sesgos. Necesita, en cambio, una mirada honesta, rigurosa y equilibrada sobre su pasado. El Bicentenario de la Independencia debió ser una instancia de orgullo y reflexión compartida. En cambio, quedó empañado por un inaceptable error que nunca debió ocurrir. Lamentablemente, este historiador, militante reconocido de la izquierda, se olvido de la máxima básica del respeto. Y de que respetar la historia es respetar al país.
Comentarios potenciados por CComment