Coaching asistido por caballos /
La revolución silenciosa del autoconocimiento
En la sala de streaming del Diario La Prensa, el contador Gerardo Jofré no habla de balances ni números, sino de caballos. Su propuesta, el coaching asistido por caballos, está ganando terreno como una alternativa innovadora para el desarrollo personal y organizacional. No es equinoterapia aclara, sino un trabajo pie a tierra que utiliza la sensibilidad natural de los equinos para reflejar emociones, relaciones y creencias que limitan o potencian a las personas.
La experiencia, asegura Jofré, es tan profunda como el permiso que cada uno se da para explorarse a sí mismo.
De la conversación al corral, el recorrido de Jofré
La historia comienza en 2014, cuando Gerardo viajó a Buenos Aires para formarse en coaching ontológico, un enfoque centrado en la conversación uno a uno. Con el tiempo, se expandió al trabajo grupal y organizacional, incorporando herramientas como la programación neurolingüística, la hipnosis y las constelaciones sistémicas.
La oportunidad de combinar estas disciplinas con caballos llegó a través del método alemán Horse Dreams, traído a Sudamérica por una instructora del sur del continente. La clave: aprovechar la capacidad de los caballos para percibir emociones y actitudes humanas sin prejuicios.
“Pareciera que nos leen explica, reflejan vínculos y emociones, y nos muestran aspectos que, al verlos representados, podemos reinterpretar y trabajar.”
Coaching asistido vs. Equinoterapia, dos caminos distintos
Aunque ambos utilizan caballos, las diferencias son claras. La equinoterapia implica montar y tiene objetivos principalmente fisioterapéuticos o motrices. El coaching asistido, en cambio, se realiza siempre pie a tierra y se enfoca en generar cambios de perspectiva, cuestionar creencias limitantes y abrir espacios de diálogo interno.
El respeto al espacio del animal es central. “Nunca invadimos su zona. Todo tiene un significado metafórico. Si aprendemos a acercarnos sin invadir, aprendemos también sobre nuestros vínculos humanos.”
En este trabajo, la manada cobra un rol especial. Los caballos se organizan jerárquicamente, se conocen entre sí y muestran patrones de liderazgo que muchas veces sorprenden incluso a quienes han convivido con ellos toda la vida.
Cómo actúa la magia equina
Lejos de “dar respuestas”, los caballos funcionan como espejos emocionales. Son sensibles a microexpresiones, cambios hormonales y señales corporales sutiles que los humanos no siempre percibimos. Si detectan incoherencia o desconfianza, pueden alejarse o no acatar indicaciones, generando en el participante una oportunidad para reflexionar sobre su propia comunicación y autenticidad.
Jofré describe casos sorprendentes. Una mujer con fobia a los caballos, producto de una caída en la infancia, logró en una sola sesión transformar su miedo en confianza, recuperando una conexión fundamental para su vida personal y profesional.
Constelaciones con caballos, conversaciones representadas
El método también incorpora las constelaciones sistémicas, pero con un toque especial: en lugar de objetos inanimados, los representantes son caballos en libertad. Cada animal puede simbolizar a una persona, un valor, un obstáculo o un recurso dentro del sistema personal u organizacional del consultante.
“Cuando observas tu situación desde la ‘perspectiva’ de un caballo que representa a tu padre o a un problema concreto, aparecen sensaciones y comprensiones que no surgen en una simple conversación. El cambio de punto de vista abre recursos internos para actuar”, explica.
Estos ejercicios permiten trabajar tanto sobre el pasado como sobre escenarios futuros, y a veces revelan conflictos que requieren derivación a terapia psicológica para un abordaje más profundo.
Un laboratorio emocional para empresas y personas
El coaching asistido por caballos no es solo para quienes buscan resolver dilemas personales. Jofré lo utiliza con equipos de trabajo y líderes empresariales para mejorar la toma de decisiones, fortalecer la cohesión y explorar estrategias fuera del esquema tradicional de oficina.
En un entorno rural y no estructurado, las emociones afloran y condicionan las decisiones tanto o más que la razón. “En la manada se ve claramente cómo se lidera, se coopera y se resuelven conflictos. Es un espejo muy valioso para los grupos humanos.”
La experiencia, un viaje hacia adentro
Participar en una sesión implica entrar a un corral o un campo abierto, con caballos en libertad. El trabajo es guiado y seguro, con medidas basadas en etología equina. La confidencialidad es estricta: solo se comparten imágenes si la persona lo autoriza.
Cada encuentro es único y personal, pero los beneficios se potencian en actividades grupales. Los planes futuros incluyen talleres combinados con meditación, yoga y reiki al aire libre, siempre con los caballos como centro de la experiencia.
Abrirse al aprendizaje, sin aulas ni pizarras
Para Jofré, este trabajo recuerda que el aprendizaje no ocurre únicamente en un aula. Los procesos vitales requieren apertura, disposición emocional y experiencias que nos conecten con nosotros mismos y con otros seres, humanos o animales.
La invitación es clara: animarse a vivir la experiencia. “Es más sencillo de lo que parece, pero la vivencia puede ser profundamente transformadora. Y cada transformación empieza cuando te permites dar el paso.”
Cómo participar
Quienes quieran conocer más pueden encontrar a Gerardo Jofré en redes sociales: TikTok: Gerardo Jofré, Instagram: Dos Enfoques(su consultora), Facebook: disponible con su nombre, Teléfono: 099 741 022.
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El cierre de una conversación y la apertura de muchas más
Gerardo invita a descubrir un espacio “tan profundo como el permiso que te des”. Para algunos será una oportunidad de superar un miedo, para otros, una forma de tomar decisiones con mayor coherencia. Para todos, es una experiencia que recuerda que los caballos, sin palabras, pueden enseñarnos mucho sobre nosotros mismos. En tiempos donde la prisa y la desconexión emocional son la norma, encontrarse cara a cara o con el rostro de un animal que no juzga puede ser el comienzo de un cambio real.