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El directorio de Ancap decidió rematar el tercer horno de cemento que la estatal compró en 2014 para la planta de Paysandú, en ese entonces bajo la administración de Raúl Sendic. Desde su compra, el horno ( que costa 53 millones de dólares) permanece embalado en contenedores y nunca llegó a ser instalado, porque cuesta 100 millones de dólares, cifra que no se recuperaría. Por otra parte, piezas del horno han sido utilizadas como repuesto para las plantas de cemento que están en funcionamiento.

Una pica en el tema, se dio cuando en marzo del año pasado, el presidente de Fancap en ese momento, Gerardo Rodríguez, le reclamó al presidente de la república:“apelar a la inversión pública” para reflotar el negocio de portland de Ancap. Lacalle Pou, le recordó que ese sector de la estatal, es deficitario desde hace años y  que “Dejaron pudrir un horno. Nunca te vi levantar la voz. Nunca hablaste”.

Se rematará

Tras gestiones para asociar en el negocio a privados, el directorio de Ancap decidió rematar el horno que costó 53 millones de dólares y que dentro de contenedores, esta abandonado en la planta de Paysandú.  Además hay que sumar costos de seguro y vigilancia desde hace 9 años. De esa forma, el horno fue una mala inversión, que generó un costo para terminar, al presente, sin valor en términos financieros. A lo que se suma, que al presente partes de ese horno son de una tecnologia obsoleta y otras han “canibalizadas” para las plantas en funcionamiento de Minas. Ahora se espera recuperar algo, en base a lo que el mercado este dispuesto a pagar.-

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