El sistema de salud bajo discusión /
Tras cambios en la devolución del Fonasa
La comparecencia del pasado 7 de enero en la Comisión Permanente del Parlamento no solo puso en discusión la retención de parte de la devolución del Fonasa. También dejó al descubierto un debate más profundo: el funcionamiento real del sistema de salud uruguayo y la distancia entre el discurso oficial y la realidad que viven miles de ciudadanos. Durante la sesión, varios legisladores expresaron su preocupación, pero fue el senador Sebastián Da Silva quien planteó las críticas más duras, apuntando directamente a lo que considera una hipocresía estructural del sistema.
Discursos de equidad frente a hospitales con carencias
Da Silva cuestionó el uso reiterado de conceptos como equidad, solidaridad y sustentabilidad, señalando que muchas veces se utilizan como justificación política sin reflejarse en mejoras concretas. Según el senador, basta con recorrer hospitales públicos del interior para comprobar que el sistema dista mucho de funcionar “perfectamente”. Mencionó centros de salud con infraestructura obsoleta, ambulancias antiguas, falta de especialistas y desigualdad en la atención. “Los discursos son lindos, pero la realidad es otra”, sostuvo, afirmando que quienes diseñan las políticas sanitarias muchas veces no pisan los hospitales públicos ni utilizan el sistema que administran.
Fonasa: errores de diseño y falta de autocrítica
Uno de los ejes centrales de la crítica fue el propio diseño del Fonasa. Da Silva recordó que el sistema fue creado hace años y que hoy enfrenta cambios demográficos evidentes: la población vive más, los costos aumentan y las prestaciones son cada vez más complejas. Sin embargo, cuestionó que en lugar de revisar seriamente el sistema, corregir ineficiencias o mejorar la gestión, se opte siempre por la solución más cómoda: quitarle dinero a quienes trabajan y aportan. A su entender, se evita discutir reformas de fondo y se elige cargar el peso sobre la clase media.
La clase media como variable de ajuste
El senador fue enfático al señalar que los principales perjudicados por esta medida son trabajadores que ganan en torno a los 150.000 pesos mensuales, a quienes calificó irónicamente como “oligarcas” dentro del discurso oficial. Para Da Silva, ganar ese ingreso en Uruguay no es un privilegio, sino el resultado del esfuerzo, el estudio y el trabajo constante. Criticó que, además de pagar altos impuestos, estas personas ahora pierdan la devolución de aportes que realizaron en exceso. “Primero te cobran, después te prometen devolver y finalmente se quedan con la plata”, resumió.
Un sistema que no corrige sus fallas
Otro punto señalado fue la falta de planificación. Según Da Silva, no hay medidas claras para fortalecer especialidades médicas, mejorar la atención en salud mental, invertir en prevención o corregir abusos dentro del sistema. Todo se reduce a discursos técnicos y decisiones administrativas que no atacan los problemas de fondo. Para el legislador, el sistema de salud necesita reformas reales, transparencia y autocrítica, no relatos románticos ni decisiones tomadas “entre gallos y medianoche”.
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