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El séptimo encuentro anual del movimiento Un Solo Uruguay (USU), realizado en Gaetán, Lavalleja, volvió a colocar en el centro del debate público un tema que el gobierno presenta como técnico y urgente, pero que para muchos vecinos y productores rurales es profundamente político: la represa de Casupá. Bajo la consigna “¿Agua para quién?”, el movimiento cuestionó un proyecto que, lejos de generar consensos, acumula resistencias y expone fisuras en la gestión del agua, el ambiente y el territorio.

La elección del lugar no fue casual. Gaetán se ubica a pocos kilómetros del área donde se proyecta la obra, y el mensaje fue claro: la discusión no puede darse solo en despachos ministeriales ni en Montevideo, sino en el territorio que será directamente afectado. Allí, ante un público mayoritariamente rural y con la presencia de dirigentes políticos de distintos partidos, USU denunció lo que considera un modelo de solución centralista, ambientalmente riesgoso y socialmente injusto.

Apuntando contra el relato oficial

El primer discurso, a cargo de Juan Lorenzo, representante de vecinos de Casupá, apuntó directamente al corazón del relato oficial. Reconoció la existencia de dificultades en el abastecimiento de agua potable para Montevideo, pero cuestionó que la represa sea presentada como la solución definitiva. Según afirmó, el proyecto se sostiene sobre una “gran mentira”: la idea de que garantizará agua hasta 2045, cuando —según los críticos— ni siquiera las propias autoridades están dispuestas a debatir alternativas.

Más allá de la discusión técnica, el eje del planteo fue humano y ambiental. Lorenzo denunció que la obra implicaría la deforestación de más de 400 hectáreas, cerca del 50% del bosque nativo de la zona, con impactos irreversibles sobre la biodiversidad y la vida de los habitantes locales. “Es un destierro indirecto”, resumió, al describir una situación en la que nadie es obligado a irse formalmente, pero se vuelve inviable permanecer. La responsabilidad política, sostuvo, recae en el presidente Yamandú Orsi y en un Ministerio de Ambiente que, a su entender, se ha alineado sin matices con el proyecto.

Mas criticas por el ambientalista Raúl Viñas

Las críticas se profundizaron con la intervención del ambientalista Raúl Viñas, del Movimiento por un Uruguay Sustentable. Su foco estuvo en la gestión de OSE, a la que acusó de priorizar grandes obras visibles mientras desatiende problemas estructurales. La pérdida del 65% del agua en la red y la ausencia de inversiones para reparar cañerías en Montevideo durante el actual quinquenio fueron señaladas como contradicciones difíciles de justificar en nombre de la urgencia.

Propuesta alternativa: lago de Rincón del Bonete

Lejos de limitarse al rechazo, los vecinos presentaron una propuesta alternativa: un trasvase desde el lago Rincón del Bonete hacia la cuenca del Santa Lucía. La iniciativa, diseñada por ingenieros, apunta a diversificar las fuentes de abastecimiento sin nuevas expropiaciones ni represamientos, con un costo operativo que —según estimaron— tendría un impacto mínimo en la tarifa.

La crisis del agua sin soluciones simplificadas ni relatos cerrados

El acto de Un Solo Uruguay dejó una señal incómoda para el gobierno: la crisis del agua no admite soluciones simplificadas ni relatos cerrados. Cuando un proyecto que se anuncia como estratégico genera temor, desplazamiento y desconfianza en el territorio, la pregunta “¿agua para quién?” deja de ser una consigna y se convierte en una interpelación política de fondo.

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