La adjudicación de terrenos municipales bajo la modalidad de comodato despertó, en su momento, una enorme ilusión entre cientos de vecinos de la ciudad. Para muchos, integrarse a una cooperativa de viviendas representaba la posibilidad concreta de acceder a la casa propia, siguiendo un camino que en Uruguay ha demostrado ser viable cuando se respetan los marcos legales, los reglamentos y los procedimientos administrativos vigentes.